Un faro con muy pocos barcos a los que alumbrar

Batista Mendy se ha erigido en un sostén imprescindible en el bloque de Almeyda aunando físico, ritmo y calidad l Junto a Vlachodimos es casi el único valor seguro en un pobre plantel

Nianzou da un paso y puede ser la novedad junto a Vargas ante el Celta

Batista Mendy se cruza con Joan Jordán en un entrenamiento de esta semana.
Batista Mendy se cruza con Joan Jordán en un entrenamiento de esta semana. / Ismael Rubio

Aunque el equipo esté rematadamente mal, casi siempre brilla. Prácticamente no se le recuerdan errores groseros. Bueno, uno sí y tuvo sus consecuencias. Cuando perdió aquel balón en el derbi al recibir de cara a su propia portería y se durmió para que arrebataran el balón por detrás y acabara en el fondo de las malla del arco guardado por Vlachodimos.

Pero el francés se ha adaptado al ritmo de la Liga española y puede decirse sin riesgo a equívoco que es la mejor operación de Antonio Cordón junto a la llegada del meta greco-alemán. Ambos están cedidos, ninguno pertenece al Sevilla en propiedad, con lo cual ya el aficionado entra en depresión de cara al futuro, pues si los dos mejores jugadores de la plantilla se tienen que marchar en junio y no hay dinero...

Porque eso es una evidencia. Rubén Vargas, pese a que muchos lo colocan como el jugador franquicia de este Sevilla, de momento ha brillado dos ratos. El suizo se pierde demasiados partidos por lesiones. Le ocurrió la temporada pasada y le vuelve a suceder en ésta. Mendy es un jugador que físicamente aguanta mejor la competición. Ha sufrido alguna lesión muscular, sí, pero nada tiene que ver con lo que tiene alrededor, jugadores que disputan un partido, dos a lo sumo, y vuelven a caer.

Resistente a las lesiones (se ha perdido un partido desde su llegada), es un jugador con ritmo y juego

El futbolista que llegó cedido por el Trabzonspor es el mejor, por rendimiento, de la actual plantilla. Ha jugado 15 partidos ya en el Sevilla, 14 de ellos en la Liga, un torneo cuyo aterrizaje lo pilló empezado. Hay que recordar que el francés llegó el último día de mercado y que se perdió las tres primeras jornadas, debutando ante el Elche ya a mediados de septiembre. Pero, a diferencia de otros como Azpilicueta, venía de haber disputado dos jornadas de la Superliga turca. Después de eso, sólo se ha perdido un partido por lesión, en octubre ante la Real Sociedad por un problema en el aductor. Lo demás lo ha jugado todo, siempre ha sido titular, suele jugar casi todos los partidos completos o se pierde muy pocos minutos y únicamente en la revolución que Almeyda hizo ante el Villarreal (cuando se equivocó dejando a ocho titulares en el banquillo) empezó como suplente.

Su ritmo es contagioso. Mendy le da mucha energía al juego y pese a ser el centrocampista que más se acerca a los centrales en fase defensiva, con el balón en los pies es capaz de asomarse al balcón del área y contribuir al juego de ataque, asociándose muy bien con Agoumé, un jugador de muchísima sensibilidad futbolística pero con menos motor que él. No es, por tanto, un pivote defensivo en sí. Resultaría interesante comprobar sus prestaciones con un verdadero stopper anclado a su espalda. Es un jugador muy dinámico e intuitivo y tras mostrarse en el escaparate de la Liga le están saliendo bastantes pretendientes que podrán –seguro– apostar más fuerte que el Sevilla en el próximo mercado cuando se cierre su cesión. El de Saint Nazaire, por su físico (1,91), su edad (mañana cumple 26 años) y por lo que ha dejado ver en España, tendrá dónde elegir. La baza para el Sevilla es que el jugador está encantado en el club y en la ciudad. El gran problema son los 7 millones de su opción de compra, un precio inasumible en Nervión y que muchos clubes pagarían gustosos. O eso al menos se podría intuir sobre el papel.

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