Huesca-Sevilla | Uno a uno jugadores Una peligrosa indefinición

  • La decisión ante el Barcelona de alejarse de su modelo de tres centrales ha llevado a Pablo Machín perder su identidad

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Análisis Táctico / Departamento Infografía

Difícil saber ahora mismo las consecuencias de la decisión que Pablo Machín tomó en el partido ante el Barcelona cuando optó por variar su esquema, la principal seña de identidad de su modelo de juego. Ese cambio da pie a muchas cosas. Primero: el primer síntoma de debilidad se hace carne cuando hasta casi el último momento negaba salir de ese carril que lo había llegado tanto a él a dirigir a un equipo como el Sevilla como al cuadro nervionense a lo alto de la tabla y a acaparar elogios. Segundo: la peligrosa indefinición táctica en la que ha podido entrar este equipo a los pies de unos poderosos caballos como son la opinión pública, la afición y el entorno, en el que todos opinan, a su entender, con mayor criterio que los profesionales.

Ayer en Huesca, además, apareció otro peligroso componente: la ansiedad y la locura, lo que, entre otras cosas como el VAR, impidió que el Sevilla sumara al menos un punto y se sacudiera cierta psicosis. Es verdad que ante el colista se podía tomar como poco botín, pero llega un momento en que hay que tirar de las riendas y parar el carro para no caer por el barranco.

Defensa

Machín volvió a la defensa de tres centrales, pero calcando la disposición del partido de vuelta ante la Lazio, es decir, con dos pivotes en vez de uno (en este caso con Rog) y sacrificando el mejor pie de Franco Vázquez para que Ben Yedder hiciera la función de enganche del Mudo.

Pero en la segunda mitad, también porque el Huesca se tiró atrás y tenía sólo a un delantero, volvió a los dos centrales y dos laterales, aunque fuese discutible la elección de Wöber. Y ello no funcionó bien. La ansiedad llevó al equipo a volcarse y a descuidar en un momento clave del partido las vigilancias en las transiciones.

Ataque

Machín volvió a situar a dos hombres por delante del balón sacando a Andre Silva –aunque Ben Yedder era un falso punta– y el rival volvió a crearle superioridad numérica en el centro del campo. El ataque se reducía a entradas de Jesús Navas, que buscaba sin suerte a Sarabia o el centro. En la segunda mitad fue un asedio, con un hombre más al quitar un central y mandar a los laterales y hasta a los centrales al ataque total. De hecho, Mercado fue objeto de penalti en una jugada de ataque posicional.Andre Silva entró más en juego con más compañeros alrededor, pero el acierto no fue pleno. En la izquierda no había un carrilero, sino un central haciendo esa labor, a Franco Vázquez le cuesta entrar desde el banquillo y los ataques llegaban al tun tún.

Virtudes

La reacción de la segunda parte.

Talón de Aquiles

Se atisban ciertos síntomas de ansiedad en el banquillo y cada vez recuerda más la situación que fue la perdición de Marcelino en Nervión. Fue perdiendo su identidad a base de escuchar al entorno y acabó enloquecido, convirtiendo, como ayer, un partido de Liga en uno de Copa a la ruleta rusa.

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