Nueva hipótesis sobre el efecto de la comida grasa en el organismo

Un proceso del hígado, controlado por una proteína conocida como BAF60a, provoca una estimulación de la producción de bilis

Establecimiento de comida rápida.
Establecimiento de comida rápida.
Redacción

21 de noviembre 2015 - 01:00

Se sabe que la comida basura con alto contenido de grasa y colesterol se vincula con mayores problemas de salud, incluyendo el colesterol alto y la acumulación de placas en las arterias, conocida como aterosclerosis. Una investigación del Instituto de Ciencia de la Vida de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, ha identificado una vía en el hígado, controlada por una proteína conocida como BAF60a, que contribuye a estos efectos negativos mediante la estimulación de la producción de bilis, que ayuda al cuerpo a absorber más colesterol y otras grasas de los alimentos.

Los ratones genéticamente modificados para tener hígados que carecen de BAF60a presentaban niveles de colesterol un 40 por ciento más bajos que los roedores normales cuando ambos fueron alimentados con una dieta de comida basura, según revelan los resultados de este trabajo, programados para su publicación en la edición digital de este jueves de Cell Reports.

"Desde una perspectiva de ciencia básica, seguimos aprendiendo acerca de cómo diversas variantes de BAF60 juegan diferentes papeles importantes en la regulación metabólica en diversos tipos de células -la grasa, el músculo, el hígado-", afirma el autor principal del estudio Jiandie Lin, miembro del Instituto de Ciencias de la Vida, donde se encuentra su laboratorio. "Y esta última investigación descubre una nueva vía en el hígado que puede señalar el camino hacia nuevos enfoques terapéuticos para reducir el colesterol y el riesgo de aterosclerosis", destaca. Los ratones fueron alimentados con una dieta especialmente formulada alta en grasa y azúcar para simular una mala dieta occidental: alrededor del 40% de las calorías procedían de la grasa y otro 40%, del azúcar. Desde una perspectiva evolutiva, tiene sentido que los cuerpos de nuestros ancestros quisieran funcionar a toda máquina para sacar el máximo provecho de una fuente poco común de grasa, señala Zhuo-Xian Meng, autor principal del estudio e investigador en el laboratorio de Lin.

"Pero los alimentos ahora en el ambiente han cambiado, con grasas que están en todas partes y esta respuesta adaptativa se convierte en mala adaptación", explia Meng. Se sabe desde hace tiempo que el consumo de alimentos ricos en colesterol estimula la producción de bilis, pero no se entienden completamente los detalles de cómo el cuerpo regula la producción de la bilis del hígado y la absorción de grasas en el intestino.

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