Sugieren que las personas con Asperger podrían sortear algunas limitaciones

'Science' cuestiona que los problemas relacionados con la interacción social que sufren quienes padecen trastornos de tipo autista se deban a un fallo neurológico

Un niño con síndrome de espectro autista nada junto a su madre en una actividad terapéutica con animales.
Un niño con síndrome de espectro autista nada junto a su madre en una actividad terapéutica con animales.
Redacción

Autismo, 23 de julio 2009 - 01:00

Unos investigadores de Dinamarca y Reino Unido han descubierto que, en una prueba no verbal, los adultos que padecen síndrome de Asperger, trastorno que pertenece al espectro autista, no son capaces de anticipar de forma espontánea las acciones de los demás, a diferencia del resto de las personas desde tan sólo los dos años de edad.

Sus hallazgos, publicados en la revista Science, difieren radicalmente de los resultados ofrecidos por pruebas similares de tipo verbal, que sí fueron capaces de superar, y sugieren que quienes padecen este síndrome son capaces de desarrollar estrategias para sortear sus limitaciones neurológicas. Hay muchos adultos a quienes se ha diagnosticado síndrome de Asperger cuya inteligencia es superior a la media pero que experimentan dificultades en sus interacciones sociales cotidianas.

En parte, estas dificultades se deben a su aparente incapacidad para predecir lo que otra persona podría hacer o decir partiendo únicamente de lo que ya saben sobre los conocimientos o las creencias de ese otro individuo. Esta capacidad de anticipación se estudia, por ejemplo, con la prueba de falsa creencia de Sally y Ann. El relato cuenbta que Sally deja una canica en una cesta y sale de la habitación; Ann cambia la canica a una caja; Sally vuelve y busca la canica donde la dejó. Si se pregunta dónde buscará Sally la canica a un niño cualquiera que sea consciente de que las acciones de Sally se basarán en lo que ésta considera cierto, el niño dirá que Sally irá a buscar la canica a la cesta. Los niños que tienen Asperger suelen responder de forma incorrecta, pero los afectados cuya capacidad verbal es especialmente elevada suelen superar la prueba. Esto pone en duda la teoría de que los problemas relacionados con la interacción social recíproca que experimentan quienes padecen trastornos de tipo autista se deben a un fallo neurológico que les inhabilita para atribuir estados mentales a sí mismos y a los demás.

En el estudio referido, un equipo de científicos del Hospital Universitario de Aarhus, en Dinamarca, y de la Universidad de Londres, en Reino Unido, emplearon una versión modificada de la prueba de Sally y Ann. Los investigadores concluyen que el desarrollo de la capacidad de mentalizar (es decir, comprender los deseos y las creencias de los demás) en una etapa temprana no es indispensable para desarrollar la capacidad de anticipar las acciones de los demás en etapas posteriores de la vida. «Opinamos que un aprendizaje compensatorio puede ayudar a salvar las limitaciones neurofisiológicas, aunque no se solucione la causa original de dichas limitaciones», concluyen en el estudio.

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