Sociedad

¿Cómo afecta el uso de la mascarilla a la comunicación?

Los ojos han cobrado una importancia mayor en la comunicación no verbal.

Los ojos han cobrado una importancia mayor en la comunicación no verbal. / Omar Sotillo

Las mascarillas han sido, a la vez, nuestras mayores aliadas y nuestras mayores enemigas a lo largo de la pandemia. Bien es cierto que han sido una herramienta útil para frenar, en la medida de sus posibilidades, los contagios, pero también son uno de los elementos más incómodos que nos hemos vistos obligados a llevar.

Uno de los mayores perjuicios que ha traído el uso de la mascarilla ha sido la imposibilidad de comunicarnos adecuadamente, o al menos tal y como estábamos acostumbrados a hacerlo hasta la fecha. El valor de la comunicación no verbal se encuentra ampliamente estudiado y demostrado, hasta el punto que supone siempre una información más que añadir a las palabras. 

Por ese motivo, al vernos privados de la expresión completa del rostro, la comunicación ha sufrido una pérdida considerable. Tanto es así que un estudio del experto en psicología y en las conductas de la comunicación verbal y no verbal Albert Mehrabian, pone de relevancia que el 55% de la comunicación corresponde al lenguaje gestual.

La importancia supina de la mirada

Si ya de por sí los ojos y las expresiones que emitimos a través de ellos han sido siempre unos claros delatadores de la comunicación no verbal, desde que nos hemos visto privados de una parte de nuestro rostro, la mirada ha cobrado aún más importancia si cabe

Sabiendo que las medias sonrisas o las muecas que emitimos con la boca han quedado invisibilizadas, es muy posible que nos hayamos visto en la situación de hacer un sobreesfuerzo con la parte superior de nuestro rostro para dotar de más significado aún los gestos que emitimos con la mirada

Dar especial importancia al tono

La cara también se utiliza para matizar mensajes con alto contenido sarcástico o irónico, pero ya que no disponemos en un cien por cien de todas las expresiones a las que estábamos acostumbrados, hay que matizar especialmente el tono con el que se emite un enunciado para no dar lugar a malentendidos. 

En este sentido, asegurarse de que el mensaje emitido ha sido recibido de forma correcta por el otro interlocutor es una manera adecuada de asegurarnos que no hemos creado una situación incómoda o violenta. 

Casos especiales

Sin embargo, y pese a que dentro de unos parámetros normativos, hemos podido hacer frente a los cambios que han supuesto el uso de la mascarilla, existen determinados colectivos que se han visto especialmente afectados. Es el caso de las personas con deficiencia auditiva, que se ven en la imperiosa necesidad de mantener una conversación en la que necesitan estar leyendo los labios

El uso de la mascarilla también ha supuesto un problema en ejercicios como la psicología, ya que tener una parte del rostro cubierto impide mostrar con claridad sentimientos como la empatía.

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