Sociedad

Los epidemiólogos piden regular el consumo de bebidas energéticas

Un joven mira la sección de bebidas  energéticas  en el supermercado.

Un joven mira la sección de bebidas energéticas en el supermercado. / SOLSTOCK / ep

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha expresado este jueves su apoyo a las medidas que plantean algunas comunidades para regular el consumo de bebidas energéticas entre los menores por contener grandes cantidades de azúcar y cafeína, así como aumentar el riesgo de obesidad y alterar el sueño.

En un comunicado, la SEE considera que este tipo de políticas autonómicas pueden ayudar a reducir la exposición de los menores al consumo de bebidas energéticas que perjudican su salud y recuerda que en 2019 ya propuso algunas medidas en este sentido. Entre ellas, regular la publicidad de alimentos y bebidas no saludables e implantar un impuesto de al menos el 20% a las bebidas azucaradas, entre otras.

El pasado mes de octubre, la Xunta de Galicia anunció que en su nueva ley para la prevención de adicciones en menores de edad, prohibirá la venta y el consumo de bebidas energéticas a este sector de la población. Siete comunidades autónomas se plantean seguir los pasos de Galicia: Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Navarra y el País Vasco han anunciado que estudiarán medidas, mientras que Castilla y León y la Comunidad Valenciana ya han comenzado a abordar esta cuestión.

La normativa anunciada por Galicia, que equiparará estos productos al alcohol y vetará la publicidad que se dirija al público infantil, viene precedida de un informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que identificaba potenciales riesgos derivados del consumo de estas bebidas y lo desaconseja a mujeres embarazadas, niños y adolescentes menores de 18 años.

Los epidemiólogos consideran que las bebidas energéticas contienen una gran cantidad de azúcares y, por tanto, aumentan el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad. Además, por la cantidad de cafeína que contienen, su consumo se asocia con alteraciones del sueño e incluso efectos psicológicos y alteraciones del comportamiento, así como trastornos cardiovasculares.

A juicio de los expertos pueden desencadenar dependencia física, y advierten de que la mezcla de estas bebidas y alcohol conduce a estados de alteración que pueden disminuir la percepción de la intoxicación etílica.

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