La formación y la organización asistencial, vías de mejora en la diabetes

Las cifras han convertido esta enfermedad en un problema de primer orden · La educación en cuidados y estilos de vida de profesionales y pacientes es clave para rebajar la incidencia

Manuel Aguilar, Santiago Durán, Ángel Rodríguez, José Mancera y Domingo Acosta.
Manuel Aguilar, Santiago Durán, Ángel Rodríguez, José Mancera y Domingo Acosta.
Ramiro Navarro / Sevilla

10 de noviembre 2011 - 01:00

Mejorar la situación del paciente diabético es un frente complejo en el que intervienen muchos perfiles profesionales y en el que el protagonismo del enfermo a la hora de tutelar su salud es esencial. La cualificación profesional, la conexión entre la atención primaria y la hospitalaria y la educación diabetológica para favorecer el cuidado y el cumplimiento terapéutico, son algunas de las piezas claves de un puzle complejo y delicado desde el punto de vista social y sanitario. Esos fueron algunos de los ejes principales del debate organizado por Grupo Joly, en colaboración con Lilly, celebrado el pasado lunes y que quiso abordar los nuevos retos en la atención a estos pacientes.

Según los datos del Estudio Español de Prevalencia, en Andalucía hay un 13,8% de personas con diabetes, lo que supone casi un millón de personas. De ellas, 900.000 padecen diabetes tipo 2. Según Manuel Aguilar, director del Plan Integral Andaluz de Diabetes, esto lo convierte en "un tema de salud de primer orden similar a otras patologías de gran impacto". Según explicó, "los ingresos de personas con diabetes se han duplicado en los últimos diez años; con lo que se duplica el número de estancias, el riesgo de reingreso, el coste y la morbilidad". Por eso, subrayó la importancia de la toma de conciencia y de sostener los "esfuerzos por alcanzar el mayor grado de autonomía y la toma de conciencia de la propia enfermedad".

De este modo, Aguilar repasó algunas de las claves del citado Plan, un documento estratégico que analiza la diabetes en Andalucía y la población en alto de riesgo de padecer la enfermedad. Se compone de 9 estrategias diferentes. En su opinión, una de las áreas más importantes por su nivel de desarrollo es el de la organización de la asistencia, lo que ha permitido una renovación y actualización del proceso asistencial que inició Maribel Fernández, antigua directora de este plan, quien dedicó un esfuerzo especial de actualización y mejora de propuestas para la atención a las personas con diabetes. Esta estrategia viene justificada por algunas de las circunstancias que Aguilar detalló: la diabetes es la causa más importante de ceguera, insuficiencia renal y amputación de miembros inferiores; y además aumenta considerablemente riesgo de enfermedad periodontal, de morbilidad perinatal y de enfermedad cardiovascular, entre otras cuestiones".

Ante ese panorama, la información que reciben los pacientes y la manera en que viven y cuidan su enfermedad, la educación diabetológica, es una herramienta de oro. Por eso, Santiago Durán, catedrático de Endocrinología y miembro de la Unidad de Gestión Clínica de Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen de Valme, en Sevilla, explicó cómo "desde hace muchos años hemos intentado mejorar la educación diabetológica especialmente a través de la formación del personal de enfermería"; y abogó por un "reconocimiento al valor de la formación del personal de enfermería, al educador en diabetes, reconocer esa especialización en enfermería del mismo modo que las hay en otros ámbitos y poder acreditar esa cualificación". Desde su punto de vista, no existe un reconocimiento explícito.

Ahondando en esa línea, Domingo Acosta, coordinador del Grupo de Diabetes de la Sociedad Andaluza de Endocrinología y Nutrición, y miembro de la Unidad de Gestión Clínica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, ahondó en la cuestión afirmando que "si bien a nivel hospitalario el educador esta bien formado, en Atención Primaria educación es sinónimo de información". "Nos queda mucho camino por recorrer. La diabetes es la enfermedad paradigma en que el paciente es el capitán del barco y por eso necesita formación y educación", resumió.

Para dar voz a esos profesionales de los centros de salud, José Mancera, coordinador del Grupo de Diabetes de Sociedad de Médicos de Atención Primaria (Semergen), recordó que la diabetes es una enfermedad absolutamente ligada a los estilos de vida. "Existe la enfermedad porque existe la obesidad. La modificación de estilos de vida corresponde a atención primaria casi siempre. Para eso se requiere tiempo, la intervención grupal es costosa y exige dedicación y ahí tenemos una carencia". En esa dirección, varios de los ponentes apuntaron a la idonedidad de que exista personal de enfermería o medicina que fuera referente para desarrollar esas tareas.

Ángel Rodríguez es senior medical advisor de Lilly Diabetes. Durante el debate, destacó que desde esta compañía se han desarrollado avances en el terreno terapéutico desde hace casi un siglo, "esto ha permitido que los pacientes han conseguido acceder a medicamentos más seguros y más eficaces; pero aun así, hay pacientes que no alcanzan los objetivos recomendados. Nuestra labor se centra en seguir impulsando la investigación para la búsqueda de soluciones, pero no es solo eso, ponemos empeño también en apoyar a los cuidadores y educadores", subrayó. Así, afirmó que el objetivo es "seguir trabajando con los clínicos para conseguir mejorar el autocuidado", "por eso consideramos una herramienta clave el apoyo a programas de educación diabetológica".

Respecto a esa necesidad de blindar la formación de los profesionales de enfermería en el cuidado de la diabetes, Manuel Aguilar reconoció que "la acreditación lo recoge solo tangencialmente" y adelantó que desde la administración se ha planeado, en colaboración con al Escuela Andaluza de Salud Pública, hacer un programa de formador de formadores y utilizar redes ya existentes en otras áreas y actividades para extender esa formación.

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