Sociedad

Desde una intoxicación hasta la muerte: los riesgos de algunos productos de limpieza y sus combinaciones

Desde una intoxicación hasta la muerte: los riesgos de algunos productos de limpieza y sus combinaciones

Desde una intoxicación hasta la muerte: los riesgos de algunos productos de limpieza y sus combinaciones

El caso de Ángela Gil, que falleció recientemente mientras limpiaba el fregadero de su cocina con un desatascador de tuberías ha vuelto a poner en primera plana informativa los riesgos a los que nos exponemos utilizando productos de limpieza, pues el inhalar sus gases puede provocar una insuficiencia respiratoria que es, incluso capaz, de desencadenar en el fallecimiento, como le ocurrió a la mujer de 47 años.

Estos productos no son peligrosos únicamente si se ingieren, su inhalación también pueden provocar problemas muy serios, como le ocurrió a Ángela Gil. En este caso, como informa el diario El Comercio, se produjo un "tipo de reacción química a tenor de lo ennegrecido que resultó el fregadero".

Los que especialmente deben hacer que extrememos las precauciones son los que contienen amoníaco, lejía y alcohol, pues pueden llevar paradiclorobenceno, un hidrocarburo aromático con un olor muy fuerte y cuya inhalación puede provocar daños en los ojos, tos, dificultad para respirar o malestar estomacal.

Otros productos que pueden ocasionar problemas de salud tan solo con su inhalación son los detergentes, desinfectantes y desengrasantes. Estos, además de que pueden ser peligrosos, también son perjudiciales para el medio ambiente.

También hay que usar con sumo cuidado los que se utilizan para limpiar el horno, potencialmente peligrosos porque, en su mayoría, contienen sosa cáustica. Además de los ambientadores, que en las personas más sensibles pueden provocar asma o migrañas.

Asimismo, se debe mencionar a los productos anticales, abrillantadores, limpiacristales, desengrasantes o limpiabaños, pues todos pueden provocar problemas de salud aunque, como también sucede con los mencionados anteriormente, los utilicemos siguiendo todas las instrucciones que marcan. 

Amoníaco con lejía, la mezcla que nunca se debe hacer

El caso de Azucena es parecido al de Ángela Gil: la joven perdió la vida tras inhalar los gases de los productos que estaba utilizando para limpiar. Usó una mezcla de lejía con amoníaco, una combinación que emite un gas tóxico que puede ser letal.

Otras mezclas peligrosas que no deben llevarse a cabo son, por ejemplo, las de lejía con alcohol en gel, pues el resultado puede provocarnos daños en nuestro sistema nervioso, ojos o piel, y la que combina bicarbonato de sodio con vinagre.

El vinagre tampoco debe mezclarse con agua oxigenada o con lejía. En el primer caso produce un ácido peracético que puede irritar los ojos, la garganta o la piel; en el segundo, causar daño en los ojos o en los pulmones.

A pesar de que los productos de limpieza sean aprobados por Sanidad y Consumo, se aconseja utilizarlos con mucha precaución y, siempre después de leer las instrucciones.

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