Consumo

Los riesgos de los esmaltes de uñas permanentes: Sanidad pide a la UE que limite su venta al público

  • Estos productos no son un pintaúñas más: deben ser empleados con precaución y por profesionales que sigan las prescriptivas medidas de seguridad.

Uñas decoradas. Uñas decoradas.

Uñas decoradas. / Yana Miller, Pixabay

Mucho antes de Rosalía ya era tendencia el cuidado de las uñas. Desde la manicura básica o las uñas postizas, como las de gel, a alambicadas decoraciones incompatibles con cualquier actividad manual (salvo lucir los dedos, se entiende). Y entre todo este catálogo de productos, una de las estrellas son los esmaltes llamados permanentes, que no lo son en realidad pero al menos garantizan que el color y los adornos permanezcan inalterados durante semanas.

Sin embargo, estos esmaltes tienen sus riesgos y deben ser empleados con precaución, no como si se tratase de un pintaúñas más. Si no se siguen los consejos de seguridad, pueden ser nocivos para las uñas, que se vuelven más sensibles, y la piel que las rodea, que puede quemarse. Incluso se han dado casos severos de hongos por una aplicación incorrecta de estos productos.

Por todo ello, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, ha pedido a la Comisión Europea que se limite la venta al público de las lacas de uñas permanentes, para que sean únicamente los profesionales de estética los que puedan emplearlas en salones especializados.

Casos de sensibilización

La petición de la Aemps llega después de que profesionales que trabajan con estos productos hayan notificado varios casos de sensibilización. Los esmaltes permanentes contienen acrilatos muy agresivos con la piel y también presentes en productos como las uñas de gel o el pegamento para pestañas postizas.

Con todo, desde la Aemps llaman a la calma: según palabras de Carmen Ruiz Villa, jefa del departamento de Cosmetovigilancia de la Aemps, a la Cadena SER, "los productos que se comercializan en España incluyen una evaluación de seguridad de los fabricantes y son seguros siempre que se sigan las instrucciones. Solo nos han llegado casos de profesionales de estética que se han expuesto a estos esmaltes sin guantes o mascarilla".

Encuesta de la Comisión Europea

El comunicado de la Aemps llega tras una encuesta de la Comisión Europea para averiguar si se habían producido casos de alergia por este tipo de esmaltes tras recibir varias alertas sobre efectos indeseados.

Y la conclusión es que estos productos deben ser manipulados por personas expertas, que sepan cómo trabajar con ellos y qué medidas de seguridad tomar para que ni ellos ni sus clientes sufran daño alguno. Por ahora no se ha informado oficialmente de ningún tipo de problema por su uso doméstico, pero abundan en la Red tutoriales para fabricar en casa productos de este tipo y también imágenes con los resultados de algunos de estos experimentos: hongos, pérdida de uñas o quemaduras en la piel de los dedos.

Como en tantos otros casos, las recomendaciones son las de siempre y se resumen en una sola: usar el sentido común. Lo que se traduce en no fiarse de productos y profesionales sospechosamente baratos, de marcas desconocidas o adquiridos (o aplicados) en establecimientos que no inspiren confianza. Y, además, tener cuidado con los laboratorios caseros. Por mucho que pensemos en ellas como un soporte para adornos, las uñas son parte de nuestro cuerpo, es decir, parte de nuestra salud.

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