Los 'oxy shots' se convierten en una moda letal de consumir alcohol

Las lesiones más comunes se producen en el aparato respiratorio y en el sistema nervioso central · El riesgo de esta práctica está en que "ni quien lo inhala ni quien lo expende sabe dónde está el tope"

Varios jóvenes hacen 'botellón' en plena calle.
Varios jóvenes hacen 'botellón' en plena calle.
Efe / Madrid

30 de agosto 2011 - 05:01

Los denominados oxy shots se han convertido en la nueva moda de los jóvenes de consumir alcohol para conseguir "borracheras más rápidas", pero estos chupitos inhalados pueden producir lesiones en el aparato respiratorio y en el sistema nervioso central e, incluso, "ser letales". El vocal asesor y miembro de la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Manuel Sanchís, advirtió de los efectos de este consumo, que puede llegar a ser mortal si el organismo soporta concentraciones de alcohol superior a cinco gramos por litro, el límite que el cuerpo puede tolerar.

Este nuevo método de los jóvenes de experimentar con las drogas apareció este verano en España, en concreto en discotecas y bares de Mallorca, donde inhalar alcohol a través de un tubo por cuatro euros es la última moda.

Una tendencia de los jóvenes que puede ser perjudicial para la salud y a la que puso freno el Gobierno balear.

El principio básico que fundamenta esta nueva forma de consumo de bebidas alcohólicas, según Sanchís, es muy básico, el etanol, que tiene un punto de ebullición de 80 grados. El alcohol hierve antes que el agua con lo que es fácilmente convertible en vapor.

Los líquidos que se aspiran son de alta graduación: bebidas con una concentración del 40 o 45%, como el vodka o el tequila, y "ni quien lo inhala, ni quien lo expende sabe dónde está el tope" de un consumo de riesgo porque, según Sanchís, no se realizaron estudios sobre los mecanismos que fundamentan el vapor de alcohol.

Lo que sí saben los jóvenes que se meten en esta peligrosa aventura es que quieren coger una borrachera grande y rápida, y lo harán, porque al inhalarlo el alcohol pasa directamente al sistema nervioso central y produce inmediatamente los efectos, sin tener que metabolizarse en el hígado.

A través de la mucosa, esta sustancia llega a la barrera macroencefálica y produce una borrachera aguda, con la consecuente depresión del sistema nervioso y unos efectos cardíacos graves cuando se superan los límites del organismo. El primero en resultar dañado es el aparato respiratorio, ya que la droga atraviesa esa película viscosa que, además, puede resultar dañada, según el neumólogo del hospital de La Paz de Madrid Sergio Alcolea.

Como el alcohol es una sustancia irritante, las consecuencias a corto plazo sobre el sistema respiratorio son la inflamación de bronquios y de las vías respiratorias bajas, lo que puede crear crisis de asma o una mayor proporción de neumonías, según el especialista.

A largo plazo todavía no se conocen los daños porque se trata de un fenómeno que ha aparecido este verano en Baleares, aunque, según Alcolea, los habrá si se sigue utilizando. "Es una forma peligrosa de consumir el alcohol", según los expertos, que insisten en que habrá que analizar este fenómeno en detalle.

Según Sanchís, "se había visto alguna vez, pero de una forma muy experimental", no como un consumo de "sustancias veraniegas", que abordará el Plan Nacional sobre Drogas, como ya lo hizo cuando se "importó desde los países nórdicos los "atracones de alcohol", es decir el consumo de más cinco bebidas en espacio de dos horas.

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