Turismo andaluz: el liderazgo de un modelo maduro

Andalucía impulsó una política turística que apuesta por el crecimiento moderado de la demanda y por un avance intenso en empleo, ingresos y calidad

Juanma Moreno, en la pasada edición de Fitur.
Juanma Moreno, en la pasada edición de Fitur. / FERNANDO VILLAR
Juanma Moreno
- Presidente de la Junta de Andalucía

20 de enero 2026 - 20:01

El turismo en Andalucía atraviesa uno de los momentos más sólidos, maduros y transformadores de su historia. El balance del año 2025 permite afirmar, con datos objetivos y con una visión estratégica de largo alcance, que Andalucía ha consolidado un modelo turístico más rentable, más equilibrado y comprometido con su territorio y con su gente. No se trata solo de cifras récord, sino de una forma distinta de entender el crecimiento y la gestión pública de una industria clave para el desarrollo económico y social de la comunidad. Esta actividad, además de palanca para la economía, ha evolucionado hasta convertirse también en un factor decisivo para la cohesión territorial y social, para fijar la población en el territorio y combatir la despoblación.

Durante décadas, el éxito turístico se midió casi exclusivamente en número de visitantes. Ese enfoque ha quedado atrás. Andalucía ha impulsado una nueva política turística que apuesta por un crecimiento moderado de la demanda y por un avance mucho más intenso en empleo, ingresos y calidad. Las previsiones para 2025 confirman que los ingresos turísticos superarán por primera vez los 30.000 millones de euros y que más de medio millón de andaluces trabajan ya en esta actividad. Son cifras históricas que reflejan un sector más eficiente, más competitivo y con mayor capacidad para generar bienestar.

Este cambio no es casual. Responde a una estrategia clara impulsada por el gobierno andaluz, basada en la planificación, la estabilidad institucional y la colaboración con el sector. Andalucía ha demostrado que es posible crecer sin tensionar, diversificar sin perder identidad y atraer visitantes sin comprometer la convivencia ni el equilibrio territorial. El turismo deja de ser una actividad medida solo en volumen para convertirse en un verdadero motor de progreso compartido.

Uno de los elementos clave de este nuevo modelo es la transición hacia un turismo regenerativo. Un enfoque que entiende que la actividad turística debe devolver al territorio y a los ciudadanos parte del valor que genera. Andalucía ha logrado que los beneficios de esta industria reviertan en mayor medida en las comunidades locales y en los residentes. El turismo ya no es percibido como un fenómeno ajeno, sino como una oportunidad para mejorar los entornos urbanos, naturales y culturales.

En este sentido, la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior ha invertido más de 340 millones de euros en la mejora de municipios y en la conservación del patrimonio natural y cultural. Estas inversiones refuerzan infraestructuras, protegen espacios singulares y elevan la calidad de vida de quienes viven en ellos. El turismo contribuye así a preservar lo que nos define, a cuidar nuestros paisajes y a poner en valor nuestra historia, tanto para quienes nos visitan como para quienes forman parte de Andalucía. Este retorno social es hoy uno de los principales indicadores de éxito de la política turística andaluza.

El año 2025 es histórico también por el impulso normativo que marcará el futuro del sector. La presentación de la futura Ley del Turismo Sostenible de Andalucía, que se aprobará en 2026, supone un paso decisivo hacia un marco moderno, equilibrado y adaptado a los retos actuales. Es una ley diseñada para anticipar escenarios, ordenar el crecimiento y reforzar la sostenibilidad en todas sus dimensiones, desde una visión integral y realista del turismo contemporáneo.

Se trata de una ley municipalista, que reconoce el papel esencial de los ayuntamientos y de los territorios en la gestión del turismo. Otorga a los municipios herramientas para decidir, planificar y proteger su modelo, desde el conocimiento cercano de su realidad social, económica y ambiental. Es también una ley europeísta, alineada con las directrices de la Unión Europea en materia de sostenibilidad, digitalización, gobernanza y cohesión social, lo que refuerza la posición de Andalucía como un destino fiable y alineado con los valores comunitarios.

La norma sitúa a las personas en el centro de la política turística. Es una ley pensada también para los residentes, para los andaluces. Atiende la generación de empleo, la mejora de las condiciones laborales, la formación continua y la atracción del talento como pilares del futuro del sector. Reconoce que la competitividad turística depende en gran medida del capital humano y del orgullo profesional de quienes trabajan cada día para ofrecer una experiencia excelente. El turismo solo es sostenible si genera oportunidades reales y si mejora la vida cotidiana de la ciudadanía.

Este marco se completa con el impulso de Andalucía Nexus, el proyecto estratégico que actúa como el cerebro de la transformación turística de la comunidad. Andalucía Nexus integra datos, innovación, formación y sostenibilidad para mejorar la toma de decisiones públicas y privadas. Permite anticipar comportamientos, gestionar flujos, evaluar impactos y diseñar políticas más eficaces. Gracias a esta iniciativa, Andalucía se sitúa en la vanguardia del turismo inteligente, con una visión basada en el conocimiento y en la cooperación entre administraciones, empresas y destinos.

En este contexto nace la campaña El Trato Andaluz, una iniciativa pionera que representa un cambio profundo en la forma de entender la relación entre turismo y sociedad. No es un spot ni un simple mensaje promocional. Es un compromiso social que establece un verdadero contrato de convivencia entre residentes y visitantes. Un acuerdo implícito para cuidar lo que somos, proteger la convivencia y reforzar el estilo de vida andaluz como uno de nuestros principales valores diferenciales.

El Trato Andaluz forma parte de una estrategia más amplia. Se apoya en la futura Ley del Turismo Sostenible, en el Compromiso Ético del Turismo y en el Observatorio para la Sostenibilidad Turística Local. Todo el sistema se articula bajo cuatro principios claros: hechos y datos como base de la gestión pública, convivencia y hospitalidad como valores compartidos, corresponsabilidad entre administraciones, sector y ciudadanía, y confianza como elemento central de la relación con el visitante.

Esta campaña surge de un proceso de escucha activa y de una gestión moderna del turismo. Parte de una idea sencilla y profunda: el turismo funciona cuando mejora la vida del residente y emociona al visitante. Cuando genera respeto, orgullo y pertenencia. Cuando suma al territorio y fortalece su identidad sin renunciar a su autenticidad.

En definitiva, hemos demostrado que otra forma de gestionar el turismo es posible. Una forma responsable, ambiciosa y centrada en el interés general. Los resultados de 2025 avalan esta política y consolidan a Andalucía como un referente nacional e internacional. Este año histórico no es un punto de llegada, sino la confirmación de un camino bien trazado que garantiza que el turismo seguirá siendo sinónimo de empleo, progreso y bienestar para Andalucía y para los andaluces.

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