antonio garrido. 'cuerpo de élite'

"Efe es rancio, misógino, me divierte hacer personajes así"

  • El actor sevillano es Efe, el trasnochado jefe del equipo de la comedia que parodia los entresjios del Ministerio del Interior

  • Echa de menos un serial en Canal Sur como 'Arrayán'

Antonio Garrido como Efe, el jefe de 'Cuerpo de élite'. Antonio Garrido como Efe, el jefe de 'Cuerpo de élite'.

Antonio Garrido como Efe, el jefe de 'Cuerpo de élite'. / atresmedia

Ana Morgade es "su Popotitos" y en estas semanas de Cuerpo de élite aún se las tendrá que seguir viendo con su antigua amante en la ficción que se ha convertido en rival como jefa de inteligencia de la que depende el Cuerpo de élite que dirige su personaje, Efe. La comedia de Antena 3, con Joaquín Reyes, Cristina Castaño, Adriana Torrebejano o Canco Rodríguez, fue el estreno más visto en ficción de los últimos cuatro años.

Me pintan las canas cada día de rodaje y eso supone 40 minutos de sesión de peluquería"

-En Antena 3 fue Mario, el padre de Los protegidos y ahora estos policías son como sus hijos.

-En Los protegidos yo era el adulto rodeado de niños y ahora soy como un niño más entre el ministro del Interior, que es muy infantil, y los policías. A mí me encanta el papel del valenciano, Octavi Pujades, está que se sale, como Cristina, Canco. Me he dado cuenta de que yo soy el mayor de todos, y sólo tengo 46 años. Nunca me había pasado.

-Su personaje, además, es un viejuno, como diría Reyes.

-Hago novelas de espías con una máquina de escribir y todo lo que supone internet es nuevo para mí. No hay nada más viejuno en estos momentos. Soy un viejo en la ficción, pero me creo un galán, como tantos directivos y políticos que han pasado ante los jueces. Efe imagina mucho más de lo que ha vivido y es un tipo antiguo con los métodos de los años 90. Y todo ha cambiado tan deprisa...

-¿Cree que el Ministerio del Interior real se parece al de la ficción?

-Esperemos que no tanto. Está claro que nuestras misiones son parodias de la vida real y hay cosas que se parecen demasiado, los Montaner, las tarjetas Gold...

-No le voy a preguntar si usted se parece a Efe. Sería de lo más políticamente incorrecto

-Vaya prenda que está hecho mi personaje. Es rancio, malencarado, misógino. Sus perlitas serían carne de Twitter. Mi jefa es una mujer a la que no le voy a hacer ni puñetero caso. Yo me divierto haciendo personajes así, porque en la vida real nunca podría ser de esa manera.

-¿Qué le parece su caracterización? ¿Teme 'envejecerse' para futuros papeles?

-Me pintan las canas cada día de rodaje y esos son 40 minutos de sesión de peluquería. Aquí soy un cincuentón venido de vueltas. Como me anime, me dejo estas canas.

-Si quiere sentirse mayor, sólo tiene que compararse con sus hijos 'protegidos'.

-No nos fijamos de cómo pasan los años. Cuando veo fotos de ellos me doy cuenta del tiempo que ha pasado y cómo han crecido.

-¿Cómo fue su experiencia en Amar es para siempre?

-Nunca había hecho un serial a nivel nacional. Es un trabajo intensivo pero donde se logra un sentimiento de equipo que no ves en otras producciones. Aquí no hay mejor planito para nadie, ni frases elaboradas. Hay que ser efectivo y rápido. Yo siempre defiendo que ésto de ser actor es un oficio y que hay que adaptarte al medio. La experiencia personal no fue muy diferente a Plaza Alta y Arrayán, donde empecé. Aquellas series fueron mi mili. Es una pena que en Canal Sur no haya un serial diario en estos momentos. Arrayán fue un éxito y creo que al cabo de los años todos nos hemos dado cuenta lo que se ha perdido.

-Precisamente en Galicia, donde pasa ahora la mayor parte del tiempo, tiene una autonómica con tradición de series propias.

-Es admirable el tesón que tienen las productoras gallegas. En Andalucía se deberían hacer más series propias. Hay talento de sobra entre los técnicos y los actores.

-Su primera serie nacional fue Los simuladores, en Cuatro en 2006 ¿nota que esa serie ha mejorado con el paso de los años?

-Pues sí. Los 17 capítulos aguantan muy bien. Se la pongo a mis sobrinos y me dan la razón. Cuatro entonces era un nuevo canal y era difícil que el público se quedara a ver sus series. Los simuladores merecían más atención.

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