El aparato que revolucionó el poder de las audiencias
El audímetro nació en Estados Unidos hace 25 años como un "medidor de personas"
El audímetro está de aniversario. Hace veinticinco años la compañía Nielsen creó en EEUU lo que se dio en llamar people meters, algo así como "medidor de personas". El aparato, en poco tiempo, revolucionó la industria de la televisión y condicionó enormemente la confección de las parrillas. Temido y amado a partes iguales, el audímetro ha servido para dar un poder inusitado a las audiencias y, a su vez, ha ganado tal poder, que es capaz de encumbrar al programa más detestado por los críticos o destruir la rentabilidad de otro con perspectivas de éxito.
Ha sido, además, el responsable de crear términos que hoy resultan familiares para los espectadores, como el share (el dato que los directivos esperan con ansia cada día para saber la rentabilidad de sus programas) o la franjas prime time o late night. Gracias al audímetro, el target comercial se ha hecho cada vez más específico. Con él, además, se han pormenorizado hasta lo indecible los horarios de la programación así como el tipo de publicidad que se emite en cada franja horaria. Esta concreción se debe en gran medida a los datos tan precisos que aporta el audímetro. Para estos medidores, los espectadores de 18 a 49 años conforman el público más valioso porque así lo demandan los anunciantes, aunque no se han olvidado tampoco de controlar el fenómeno de la programación infantil ni las preferencias de la tercera edad, ya que son dos sectores que suelen pasar mucho tiempo ante la pequeña pantalla.
Pese a que el fenómeno de las audiencias nació en Estados Unidos y es allí donde más peso tiene, hay que destacar que España, desde su puesta en funcionamiento en 1993, ha ido ganando terreno en ámbito europeo. Y es que, desde el año 2000 ha pasado de tener 3.105 hogares con el artilugio instalado a los actuales 4.625. Con esta cifra, el país se sitúa el cuarto puesto europeo y el séptimo en el ranking mundial.
No faltan quienes critican la representatividad de esta muestra, ni tampoco aquellos que tildan al aparato de ejercer una dictadura sobre la parrilla de la televisión, pero lo cierto es que el audímetro es ya parte indisoluble del modelo de negocio de la televisión. Un colonizador de nuestro salón que sirve a los directivos para saber nuestras preferencias y a los anunciantes para controlar su publicidad.
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