"Yo de niño quería ser inventor y en verdad es así"
Jandro. Coordinador de guiones de 'El hormiguero'
Con su experiencia profesional ha escrito un libro, 'La oreja verde', con consejos de gestión y motivación.
Su experiencia la trasladó a una conferencia cuya preparación vino a cambiarle esa vida tan poliédrica como ensamblada. Es mago, músico, humorista y responsable de los guiones de El Hormiguero, un programa que no puede permitirse repetir un chiste o una prueba. Hay que trabajarse el tarro, con honestidad hacia uno mismo y hacia los demás. De eso va La oreja verde, el libro surgido de aquella conferencia. El valenciano Alejandro López es Jandro. Un tipo más formal de lo que parece. La risa es un asunto serio.
-Permítame la ironía. Yo le creía a usted una persona superficial, simple. Se me ha caído un mito...
-Tienes toda la razón. Sé que mucha gente verá la portada de mi libro y no le dará la oportunidad. Esas son las cosas que pasan cuando te quedas con la imagen de la tele. Como ves, hay mucho por detrás.
-Tenía ganas, entonces, de compartir tantas cosas que le han pasado y pensado...
-Quería dar a conocer mis vivencias. La oreja verde no va tanto de autoayuda, sino de gestionar mejor tu tiempo, tu esfuerzo. Ahora doy charlas incluso para gente con corbata.
-Me quedo con una frase: el talento no existe. Hay trabajo, dedicación, tenacidad.
-Siempre hay un factor de suerte, pero es una porción muy pequeña. Hay que relativizar la palabra "talento", porque quita méritos a los logros. El talento no es algo divino, sino que hay muchas personas que se lo curran todos los días.
-¿Y usted es partidario de reír y de reírse de uno mismo sobre todas las cosas?
-Hay que saber reírse de uno mismo porque es la mejor manera de quitarnos hierro a nosotros mismos. Es también motivación. De eso va lo de la "oreja verde". Si te miras al espejo y te ríes mucha carga de los problemas se desvanece.
-Usted alcanzó el sueño de tener, y tocar, un piano gigante como el de la película Big. ¿Es un ejemplo de que nada es imposible?
-Mi odisea con el piano gigante es toda una historia. Lo llevo siempre en mi show de teatro. Pero para sueños imposibles cumplidos lo mejor fue tocar el piano con el propio Tom Hanks. Tocar ese piano con Hanks 25 años después de la película sí que fue un sueño.
-En El Hormiguero están especializados en las visitas de grandes figuras. ¿Cuánto más grandes son, más humildes?
-La gente dirá que es un tópico pero es así. Por eso son grandes los grandes. Como Will Smith o como Tom Cruise. Este actor, por ejemplo, no necesita promocionarse en El Hormiguero, pero le gusta estar con Pablo. Y cuando termina lo agradece y le da la mano hasta el último del equipo. También hay gente que después nos decepciona, pocos, pero no te doy nombres porque siempre me gusta que tengan una segunda oportunidad.
-¿No se permite repetir ni un chistecillo así en el programa?
-Todo tiene que ser fresco en El Hormiguero. La razón de que hemos superado los 1.000 programas es porque mantenemos muy alto el ni vel de exigencia. Mantenemos alto nuestro estrés porque todos somos amigos. No hacemos "como si nos los estuviéramos pasando bien"... es que nos lo pasamos bien.
-¿No se siente muy infantil?
-Somos adultos que no hemos perdido la capacidad de jugar, de aprender. En el fondo todo esto es muy serio.
-¿Qué quería ser de mayor?
-Yo quería ser inventor y en verdad es así: todos los días estoy inventando algo.
-En La oreja verde usted presenta una cara muy humana, sin disimulos.
-Quería contar la vida tal cual, contar de verdad lo que soy y lo que hago. Mis errores, mis confesiones. Para quedar bien, lucirme sin más, no me interesa escribir un libro.
-¿Qué pasa si algo falla?
-Se intenta. No podemos estar instalados en el "no", como le sucede a muchos. Cuando en El Hormiguero a veces falla un experimento es porque con los focos y el público sube la temperatura del plató y cambian las condiciones respecto a los ensayos.
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