Alcalde, buena faena sin premio en Madrid en la que resulta herido
El presidente niega la oreja al joven novillero que sufre dos cornadas en el muslo
El presidente dejó sin premio ayer una notable faena de Mario Alcalde, tras ser cogido por el segundo novillo, que leseccionó el tendón de Aquiles tras inferirle dos cornadas graves, una en en el muslo derecho de 15 cm que destroza abductores y otra en el tercio inferior de la pierna izquierda de 15 cm. A pesar de la petición mayoritaria, de la calidad de los muletazos del madrileño y de las dos mencionadas cornadas que sufrió en las manoletinas finales, al Señor Trinidad le debieron parecer pocos argumentos para conceder un trofeo que Alcalde mereció sobradamente. También sus compañeros de terna pusieron de su parte con una novillada de tres hierros de los que solo aprobaron los 'gracilianos' de Hoyo de la Gitana, que ameritaron volver a Las Ventas con un encierro completo.
Se meneó en los primeros tercios el segundo, que tuvo calidad y humillación aunque a su buena embestida le faltaron finales. Por eso las series del torero fueron necesariamente cortas aunque impregnadas de buen gusto, empaque y notable sentido del temple. Los remates también tuvieron sello y personalidad. Fue empitonado al rematar su labor con manoletinas y después de una estocada casi entera pasó a la enfermería. Tras la lamentable decisión del palco la cuadrilla dio la vuelta al ruedo.
El que abrió plaza empujó para salir suelto los dos puyazos y exigió mucho en el último tercio. En una faena exclusivamente desarrollada sobre el pitón derecho, Jesús Fernández sometió al animal y aguantó varios parones, pues el toro se vino abajo y protestó en las telas al sentirse podido. La solvente labor del catalán tuvo escaso reconocimiento.
Bajo una tupida cortina de agua lidió al cuarto, un burraco de Sobral sin raza ni clase, con el que dio la cara el torero que remató su obra de un notable espadazo. Volvió a dejar patente su predisposición esperando en los medios de rodillas al sexto para principiar faena, pero el animal de Sobral se quedó corto y tendió a reponer. Otra excelente estocada.
El tercero fue devuelto por si escasa fortaleza, corrió turno Jesús Duque y salió el ejemplar de Sánchez Fabrés, novillo deslucido, que se defendió derrotando en las telas, que nunca tomó con agrado. El valenciano anduvo solvente y lo mató de buena estocada. El sobrero de Sobral careció de raza. Faena paciente de Duque que nunca se aburrió y expuso hasta ser volteado al final de una labor que volvió a rubricar con éxito acero en mano.
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