Toros en Colombia Arcila triunfa en el remate de la Feria de Manizales

  • El también colombiano Juan Sebastián Hernández se hizo con un apéndice, mientras el nacido en Medellín, Juan de Castilla, se fue en blanco en cuanto a trofeos

José Arcila durante la lidia de uno de los toros de la tarde, en la Plaza de Toros de Manizales. José Arcila durante la lidia de uno de los toros de la tarde, en la Plaza de Toros de Manizales.

José Arcila durante la lidia de uno de los toros de la tarde, en la Plaza de Toros de Manizales. / Cormanizales

El diestro colombiano José Arcila se convirtió este lunes en el gran triunfador de la segunda y última tarde de toros de la 66 edición de la Feria Taurina de Manizales, celebrada a puerta cerrada por razones de seguridad debidos a las restricciones por la pandemia de Covid-19. Arcila cortó dos orejas. El también colombiano Juan Sebastián Hernández se hizo con un apéndice, mientras el nacido en Medellín Juan de Castilla se fue en blanco en cuanto a trofeos pero reconocido en su labor. Los toros de las ganaderías de Ernesto Gutiérrez, Santa Bárbara y Juan B. Caicedo tuvieron buena presentación en general y dispar comportamiento.

Arcila se encumbra en Manizales

Como si fuera costumbre, José Arcila volvió a triunfar en su ciudad, esta vez sin público, pero en conexión directa con miles de aficionados que los siguieron a través de la imagen de televisión en redes sociales que la empresa de la plaza de esta ciudad puso a disposición de ellos. Las suyas fueron dos faenas diferentes pero marcadas cada una con esa personalidad que cada día gana más adeptos. Con él que abrió tarde del hierro de Santa Bárbara, que no era fácil, supo estar siempre por encima de las escasas posibilidades del animal, hasta lograr edificar una faena en medio de ese desierto.

Pero lo mejor suyo resultó en el otro, cuarto del festejo y de la dehesa de Gutiérrez Arango, al que llevó con clase y de manera muy firme luego en cada suerte para luego convertirlo en fiel seguidor de su muleta. Hubo momentos de mando y gozo a los que sumó una espada entera que le permitió abrazar los máximos trofeos. Juan de Castilla luchó en el que se abrió de capa con un toro que le impidió estar en toda su dimensión. Igual, el de Medellín dejó muestras del oficio que ha alcanzado en los últimos tiempos.

Oficio que además le permitió conseguir lo más importante de su presentación en el quinto de la corrida, de Juan Bernardo Caicedo, al que administró de manera notable en cada embestida. Pero la espada no ayudó para encontrar las orejas que merecía. Juan Sebastián Hernández tenía menos pergaminos que sus alternantes y quizás eso le sirvió de estímulo para apropiarse del papel de sorpresa del día, hasta hacer de la lidia del tercero, primero suyo, una lección de buen gusto y cabeza clara. Tuvo temple y mandó. Y se dejó ver con valor cuando este se hizo necesario. Oreja justa.

El sexto, también del hierro de Juan Bernardo Caicedo, se movió entre su afán, primero. De andar suelto, y luego, mirón y a la defensiva. Pero nada de eso arredró al joven diestro, que otra vez se plantó donde pocos lo hacen para no pasar anónimo en ese turno. En medio de las circunstancias, buen cierre para él y prometedor futuro. El domingo, en la jornada inicial de la Feria de Manizales el gran triunfador fue el diestro Cristóbal Pardo que cortó tres orejas, dos de ellas fruto de un indulto a un ejemplar de Ernesto Gutiérrez Arango. Luis Miguel Castrillón cortó una oreja y David Martínez pasó una tarde aciaga por sus fallos con la espada.

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