Manuel Jiménez ‘Chicuelo’. Un siglo de su alternativa Chicuelo, precursor del toreo moderno

  • El diestro de La Alameda fue un artista creador e impulsor de varias suertes que fuera de los ruedos centró su vida en el campo, los tentaderos y en su familia, alejándose de la popularidad

Chicuelo en su alternativa, que le concedió Juan Belmonte en La Maestranza de Sevilla. Chicuelo en su alternativa, que le concedió Juan Belmonte en La Maestranza de Sevilla.

Chicuelo en su alternativa, que le concedió Juan Belmonte en La Maestranza de Sevilla. / Archivo

Manuel Jiménez Moreno 'Chicuelo' (Sevilla, 1902-1967) ha sido un torero trascendental en la historia de la tauromaquia, ya que fue precursor del toreo moderno, como veremos en este análisis- homenaje con motivo de su alternativa, que tuvo lugar en la plaza de toros de La Maestranza el 28 de septiembre de 1919, con tan sólo 16 años.

Chicuelo nació en el número 11 de la calle Betis, en el barrio de Triana. Hijo del matador de toros del mismo nombre y apodo, quedó huérfano en su más tierna infancia, pues su padre fallece el 18 de noviembre de 1907. Otro torero, Zocato, tío suyo, le proporcionó estudios primarios e inició en el toreo.

Manuel acudió siendo un niño a tentaderos y faenas camperas. El maestro Pepe Luis Vázquez me contó que nunca había visto torear a nadie en el campo con tanto arte como Chicuelo. Auténtico niño prodigio en el toreo, mató su primer becerro en abril de 1912, vistió su primer traje de luces en Tejares, el 24 de junio de 1917, alternando con Juan Luis de la Rosa y Bernardo González. Debutó como novillero en Zaragoza el 1 de septiembre de 1918 en un mano a mano con Antonio Márquez, ante novillos de Termes. La primera vez que toreó en Sevilla fue el 28 de febrero de 1918 en un festival. En Madrid se presentó el 8 de agosto de 1919, alternando con García Reyes y José Martín, ante reses de Antonio Flores. De inmediato tomó la alternativa, en concreto el 28 de septiembre de ese mismo año en La Maestranza, con el toro Vidriero, de Conde de Santa Coloma. Le doctoró Juan Belmonte.

Muy lejos de lo que sucede hoy, ya para ese mismo año, el de la alternativa, Chicuelo había ganado dinero suficiente como para comprarse una hermosa casa en La Alameda –donde hoy viven sus descendientes y que es un auténtico museo dedicado al maestro–.

Confirmó en Madrid el 18 de junio de 1920 de manos de Rafael el Gallo con el toro 'Volandero', de Duque de Veragua, saliendo a hombros. En la capital toreó 78 tardes.

Chicuelo, además de sus éxitos en plazas españolas, tuvo un cartel extraordinario en México, donde fue un ídolo y sumó un total de 70 actuaciones. De hecho, en la Monumental está inmortalizado en una estatua, en la que se le representa dando una chicuelina.

Fue uno de esos toreros cuya carrera estuvo fracturada por la guerra civil. Debido a ello pasó algunas temporadas prácticamente en blanco.

En el aspecto familiar, Chicuelo contrajo matrimonio el 10 de noviembre de 1927 con la artista Dolores Castro Ruiz 'Dora la Cordobesita' y tuvieron siete hijos, uno de ellos Rafael, quien fue matador de toros y otro Manuel, novillero.

"En México fue un ídolo. En la Monumental hay una escultura suya dando una chuicuelina"

En Sevilla tiene marcas que todavía no han sido superadas. Toreó un centenar de festejos (78 corridas de toros, 8 novilladas picadas y 14 festivales; dos de ellos en la desaparecida Monumental). Cortó hasta cuatro rabos (1924, 1928, 1939 y 1942). El 2 de julio de 1939 consigue los máximos trofeos en la corrida en la que concede la alternativa a Manuel Rodríguez 'Manolete', otro de los pilares fundamentales de la tauromaquia. Sus apariciones a partir de ese año fueron escasas, aunque bien recibidas por los aficionados.

Toreó en 77 mano a mano –69 en corridas de toros y 8 en novilladas–.

En total, en su carrera, sumó 842 corridas de toros, 76 novilladas y un elevado número de festivales.

Sufrió 24 percances; de ellos 7 cornadas graves.

Chicuelo se retiró el 1 de noviembre de 1951, después de haber estoqueado un par de corridas durante esa temporada. La efeméride tuvo lugar en la plaza sevillana de Utrera y ese día concedió la alternativa a Juan Doblado y a Juan de Dios Pareja Obregón, con toros de Concha y Sierra.

SU TOREO

Chicuelo es un eslabón esencial en la tauromaquia. En el toreo sevillano entronca con el genial Juan Belmonte. Si el trianero acorta los terrenos frente al toro, el de La Alameda aporta la ligazón, esencial en el toreo moderno y alarga en número de muletazos cada serie, dando una importancia capital al toreo al natural.

El punto de inflexión de la ligazón –enlazar los pases lo que multiplica la emoción en el público– llega con la faena a Corchaíto, un toro de Graciliano. Es una de las faenas cumbres de la historia del toreo, en la que engarzó varios naturales, dentro de su línea sevillana, con un toreo enmarcado en la naturalidad y no exento de profundidad. Entre otros registros también introdujo el pase del costadillo y el de la firma. Con su toreo a pies juntos abrió camino en la escuela sevillana.

Con el capote fue un torero muy variado e imaginativo a la hora de recibir al toro y es el creador de la chicuelina –lance por delante que cierra el torero girando sobre sí mismo– y el delantal.

Por todo ello, su reconocimiento popular como artista quedó reflejado en unas sevillanas que recogen: "El arte del toreo vino del cielo/ y en la tierra su mejor intérprete lo es/ Manuel Jiménez Chicuelo".

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