Diego Ventura, undécima puerta grande en la plaza de Las Ventas

Feria de San Isidro

Leonardo Hernández, quien no pudo actuar con su cuadra titular, y Mariano Rojo, de vacío.

Diego Ventura, undécima puerta grande en la plaza de Las Ventas
Diego Ventura, undécima puerta grande en la plaza de Las Ventas
Luis Nieto

12 de mayo 2013 - 00:58

Todo apuntaba a que el sevillano Diego Ventura, en plenitud y con una gran cuadra de caballos, tenía todas las papeletas para convertirse en el triunfador de un festejo de rejones al que Leonardo Hernández, quien regresaba tras su campaña americana, llegaba sin su cuadra titular por problemas burocráticos en México. Un cartel que completaba Mariano Rojo, un joven aspirante que confirmó en la apertura del espectáculo.

El buen juego del encierro de Carmen Lorenzo (de procedencia Murube) fue decisivo para que la corrida de rejoneo resultara entretenida, con un público muy entregado, muy distinto de las corridas de a pie, en el que prevalecía la juventud y que llenó la Monumental de Las Ventas.

Diego Ventura sumó su undécima puerta grande en la plaza de Las Ventas. El presidente, que mantuvo la seriedad en su primero, donde no quiso conceder la segunda oreja porque el rejón de muerte había caído bajo, tras una faena templada y preciosa, concedió sin embargo dos orejas en el otro por una labor en la que primó la espectacularidad.

Ventura, con ese primer ejemplar que le correspondió, segundo de la tarde, con transmisión, lo bordó de salida, parando al toro con Maletilla, que giraba sobre los posteriores e imantaba al astado en una losa, como si equino y astado bailaran un chotis. En banderillas prevaleció el temple.Tanto con Nazarí, como en una banderilla en los medios, como con la yegua Milagro, con la que prendió, tras pasar en falso, un par increíble junto a tablas, con el toro acometiendo desde los medios. Tras las cortas, mató con el ya comentado rejonazo. Con el quinto, un toro a menos, prevaleció la espectacularidad. Tal fue así que lo más ovacionado por el público venteño fueron unas piruetas sobre Ordóñez y los mordisqueos de Morante al toro. Aquí mató de manera de rejonazo fulminante. Sin duda, su primera faena fue más rica en matices y con más temple.

Leonardo Hernández apostó muy fuerte por esa merma de su cuadra en un escenario tan importante como Las Ventas. Dio la cara y solventó con dignidad la papeleta; debutando algunos caballos. Realizó una primera faena interesante ante el buen tercero. Los momentos más brillantes los consiguió con Amatista, que rescató tras dos temporadas en el banquillo, toreando de costado y dando el caballo un trincherazo de escándalo, encogiendo la grupa en el remate de la carrera en la que llevó prendido al toro. Con Olé, de largo y al quiebro, clavó un meritorio palo. Todo apuntaba premio, pero Hernández precisó de un descabello tras el rejón de muerte.

Con el buen sexto, a golpe de corazón, Leonardo Hernández navegó bien con Olé y Navegante en una faena interesante, que no llegó a redondear con la suerte suprema.

Mariano Rojo concretó una actuación discreta en su confirmación en la plaza de Madrid. No sacó todo el provecho a su lote, el mejor del encierro. Con el que abrió plaza, el toro de la efeméride, de nombre Caracol, muy noble, realizó una labor en la que el astado le alcanzó en varias ocasiones a sus cabalgaduras. Lo más brillante llegó en el toreo de costado a lomos de Goya. Fue una actuación correcta, a la que le faltó chispa.

Con el quinto, también noble, se liberó de los nervios y dio una mejor imagen. Caló en varios pasajes a los espectadores y consiguió el primer trofeo de su carrera en la monumental madrileña.

El resultado cumplió lo previsto con un Diego Ventura que, gracias a una cuadra fabulosa y un momento espléndido, salía a hombros bajo la monumental arcada neomudéjar de Las Ventas.

Tercera de San Isidro

stats