Gómez del Pilar pierde la puerta grande por la espada
El novillero madrileño consigue un trofeo tras dos buenas faenas que no remata adecuadamente en la suerte suprema · Durán, con el peor lote, y Castaño, en blanco
GANADERÍA: Novillos de Guadaira (procedencia Jandilla), de presentación y juego desigual. Destacaron en la muleta el segundo, boyante, y el quinto, por su calidad, ovacionados en el arrastre. TOREROS: Alberto Durán, de verde y azabache. Casi entera (palmas). En el cuarto, bajonazo (silencio). Gómez del Pilar, de azul y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos tras ovación). En el quinto, pinchazo y entera caída (oreja). Damián Castaño, de grana y oro. Estocada (silencio). En el sexto, pinchazo y estocada corta (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Las Ventas. Lunes 28 de mayo de 2012. Tres cuartos de entrada. En cuadrillas, destacaron en banderillas David Adalid en el tercero y Fernando Sánchez, en el quinto; así como Iván Aguilera en la brega del quinto.
El espectáculo, tercera y última novillada del presente ciclo isidril, dejó un buen sabor de boca gracias a Gómez del Pilar y al gran lote que le correspondió de Guadaira. Sin embargo, el novillero, que tuvo la posibilidad de un triunfo enorme, incluso con la salida a hombros en Las Ventas, tan sólo cortó una oreja por el fallo con la espada en sus dos astados.
A su segundo, una res de suma calidad, de nombre Hortensio, castaño y bien armado, prácticamente un toro, tuvo entre sus virtudes: recorrido, repetición y humillación. El astado había flojeado en varas, tercio en el que le cuidaron. Pero Gómez del Pilar y su cuadrilla lo dosificaron y lidiaron muy bien.
El comienzo fue impactante. Tras una larga cambiada de rodillas a portagayola, del Pilar veroniqueó de pie con buen aire y cerró con otra larga de rodillas. El madrileño, muy seguro y ambicioso, se lució en un precioso galleo para llevar al cornúpeta al caballo. Y se gustó en un quite en el que ligó una chicuelina, una tafallera y una media de manera muy limpia. El novillero armó una buena faena, con momentos de gran brillantez, con muletazos largos. Con la izquierda, logró una serie con ligazón, rematada con un farol y un pase de pecho, que fue muy ovacionada. Ya con el novillo más apagado, empalmó dos naturales, un pase del desprecio (un cartel de toros) y el de pecho de gran categoría. Con la derecha, comenzó otra serie de buen tono con una capeína. Pero al toro le faltó más fortaleza y se echó. Aguantó otra tanda con la diestra, ya con menos vibración. El torero se jugaba en la suerte suprema la apertura de la Puerta Grande. Se perfiló y dio un salto tremendo para un pinchazo. Mató de estocada caída. Y el premio quedó en una solitaria oreja.
Con anterioridad, el cornidelantero segundo, resultó boyante. Gómez del Pilar lo recibió con una arriesgadísima larga cambiada de rodillas; perdiendo el engaño con un cornúpeta que saltó tras la capa. El novillero destacó en un quite por lopecinas abrochado con una revolera. En los medios, citó en la distancia larga para una serie con la diestra, de rodillas, bien cimentada. Ya de pie, toreó despacio, con otra en la que ligó cinco derechazos y el de pecho. Toreó despacio por ese lado, en otras dos tandas. Y también hilvanó otra serie muy buena al natural. Además, dejó sello propio en buenos pases de pecho, en una trincherilla de cartel y en bernadinas muy ceñidas. Tampoco mató a la primera. Precisó de dos pinchazos y una estocada baja. Y perdió premio.
Alberto Durán, torero de buen concepto, no llegó a destacar en su actuación, en la que pechó con el peor lote. El zamorano toreó bien a la verónica y se marcó una bella media. Luego, cumplió en un trasteo, en el que el burel se defendió. Con el dificultoso cuarto, que manseó en los primeros tercios y echaba la cara arriba en el último, Durán no consiguió imponerse y mató de bajonazo.
Damián Castaño no pasó de discreto con un lote deslucido. Al tercero, un punto veleto, lo recibió con una larga cambiada de rodillas. El trasteo, con un animal que echaba la cara arriba, careció de emotividad. Algo parecido sucedió con el deslucido sexto, el más voluminoso del encierro, con el que concretó una labor opaca.
Gómez del Pilar, ambicioso, variado, con buen toreo en muchos pasajes, tuvo entreabierta la puerta grande, sin que el madrileño consiguiera abrirla por el fallo con la tizona.
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