Toros

Jesulín de Ubrique retornará el 24 de marzo en la plaza de Morón de la Frontera

  • El diestro gaditano, que reapareció el año pasado en Cuenca, volverá a vestirse de luces en el citado coso sevillano

Jesulin, en su reaparición el año pasado en Cuenca. Jesulin, en su reaparición el año pasado en Cuenca.

Jesulin, en su reaparición el año pasado en Cuenca. / José del Olmo /Efe

El matador de toros Jesús Janeiro Jesulín de Ubrique, nacido en 1974 en la citada localidad gaditana, volverá a vestirse de luces el próximo 24 de marzo en la plaza de sevillana de Morón de la Frontera.

El diestro reapareció la temporada pasada en una corrida en Cuenca, donde el pasado 19 de agosto cortó dos orejas y salió a hombros dentro del marco de la Feria de San Julián.

El antiguo ídolo de masas llevaba entonces siete años sin enfundarse el vestido de torear aunque su presencia en festivales ha sido habitual en los últimos tiempos. 

El torero, que explicará los pormenores de este retorno en una rueda de prensa en Sevilla el próximo viernes, quiere torear en varios festejos en 2019, un año antes de cumplir tres décadas de alternativa, que le concedió José María Manzanares el 21 de septiembre de 1990 en el coliseo romano de Nimes. La organización de este festejo correrá a cargo de Carmelo García, antaño banderillero de Jesulín y hoy en día empresario taurino.

Jesulín ha sido desde sus comienzos en el toreo un personaje mediático, con una corrida gratuita exclusiva para mujeres en Aranjuez en 1994, una breve incursión en el mundo de la canción -como 'Toda', que le cantaban desde el tendido mientras toreaba en el ruedo- o del cine -por ejemplo, en 2014, en 'Torrente 5'. Su vida personal está actualmente enmarcada, día a día, dentro del periodismo rosa.

Como torero, sus mayores armas han sido el temple, un valor sereno y un palmarés estadístico extraordinario en el que destaca, en 1995, la marca en número de corridas por parte de un matador de toros, sumando 161 en aquel año y superando a Manuel Benítez 'El Cordobés'. Fueron tiempos de heterodoxia en los que llegó a subirse encima de un toro o meterse un pitón de un toro en la boca durante la lidia.

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