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La maestranza | Festival a beneficio de la Hermandad de La Macarena

Llenazo, solidaridad y toreo

  • Dávila Miura corta dos orejas; Manzanares y Roca Rey, una cada uno

  • Pepe Luis, Paquirri, Morante –que dibujó dos verónicas y una media sublimes– y Manolo Vázquez fueron ovacionados

Paquirri, Manolo Vázquez, Roca Rey, Manzanares, Morante de la Puebla, Eduardo Dávila Miura y Pepe Luis Vázquez, antes de iniciarse el paseíllo. Paquirri, Manolo Vázquez, Roca Rey, Manzanares, Morante de la Puebla, Eduardo Dávila Miura y Pepe Luis Vázquez, antes de iniciarse el paseíllo.

Paquirri, Manolo Vázquez, Roca Rey, Manzanares, Morante de la Puebla, Eduardo Dávila Miura y Pepe Luis Vázquez, antes de iniciarse el paseíllo. / Juan Carlos Muñoz

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En una hermandad como La Macarena, que ha tenido como hermanos mayores a miembros de Miura y Pablo Romero -ganaderías duras-, por lo que algunos bromean que por esto no se apuntan los toreros, uno de ellos, Eduardo Dávila Miura, su consiliario primero, ha llevado a cabo la gestación de un festival que ha sido un éxito total gracias también a sus compañeros y especialmente a José Antonio 'Morante de la Puebla', decisivo para que el proyecto llegara a buen puerto.

En tarde calurosa, el pasacalles de la Banda de Cornetas y Tambores de la Centuria Romana Macarena, el repertorio musical inédito, con el estreno del pasodoble 'Cuadrilla de la Esperanza' y adornos en la plaza con sello macareno convirtieron al propio festejo taurino en un evento con brillo especial, con una atmósfera que evocó, en parte, tiempos lejanos, como aquellos gloriosos de Joselito el Gallo, 'El rey de los toreros', que tanto hizo por su hermandad de La Macarena.

En este 12 de octubre de 2018, con lleno de 'No hay billetes, teniendo en cuenta que la valoración crítica está en función de un festival y no de una corrida de toros, el toreo de mayores kilates lo aportó Morante de la Puebla, en el quite que le correspondió en el tercero, con dos verónicas y una media sublimes, que fueron coreadas con oles. En lo estadístico, Dávila Miura cortó dos orejas; Manzanares y Roca Rey, una cada uno y Pepe Luis, Paquirri, Morante y Manolo Vázquez fueron ovacionados.

Pepe Luis abrió plaza con un novillo de Cuvillo, sin clase, dibujando algunos naturales aislados marca de la casa.

Paquirri, con un astado noble de Jandilla, toreó bien a la verónica, prendió banderillas de manera desigual y tras un emotivo brindis a su hija, realizó una faena enmarcada en el temple que emborronó con la espada.

Dávila Miura, ante un buen novillo de Daniel Ruiz, se la jugó en una larga cambiada de rodillas junto a tablas. Brindó la faena a sus compañeros, por su participación en el festival. Comenzó por bajo y sonó su pasodoble, destacando especialmente en unos derechazos a pies juntos y en algunos naturales en una faena de corte campero. Una estocada hasta la mano le puso en bandeja las dos orejas.

Morante vio como un precioso sardo, de Miura, se derrumbaba y era sustituido por un 'torrestrella', manejable, justo de fuerzas y que se rajó. Brindó a Dávila una labor con una apertura variada en la que lo mejor fue una serie con la diestra.

Manzanares, con un 'garcigrande', repetidor, pero sin franqueza, al que picó muy bien Chocolate, se lució en dos series por el pitón derecho, con la emotividad de la ligazón. Mató de estocada recibiendo y un descabello y fue premiado con una oreja.

Roca Rey se mostró pundonoroso ante un novillo de Algarra que resultó muy parado por flojísimo -se desplomó en varas-. Unos delantales a pies juntos, unos estatuarios y un arrimón fueron claves para conseguir su trofeo.

Manolo Vázquez, que se presentaba en esta plaza, brindó al cielo –suponemos que en su corazón tenía a su abuelo, el maestro del mismo nombre–. Con un novillo de Juan Pedro Domecq, tardo y sin chispa, hubo algunos muletazos sueltos marca de la casa.

Lo más importante es que por encima de la tarde de toros vivida, una vez más -y van miles- un puñado de toreros se jugaron sus vidas por los más necesitados en este festival a beneficio de las obras asistenciales de La Macarena que se celebró con un lleno de 'No hay billetes' y estuvo bruñido por la solidaridad y el arte del toreo.

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