Miranda arrasa en Valverde
David de Miranda sale a hombros de la plaza valverdeña tras cortar cuatro orejas El mal uso de la espada deja a Miguel Ángel Silva y José Antonio Heredia sin trofeos
TODA la tarde para Miranda. Entera. De cabo a rabo y sin un resquicio de duda, porque ayer, en Valverde, dejó sembradas dos intensas faenas, llenas de enjundia y de torería. Pero sobre todo lo que más alimenta el éxito de Miranda fue ese tremendo derroche de conocimiento con el que el novillero triguereño se amoldó a esos dos novillos de Domínguez Camacho, para cuajarlos de principio a fin.
Dos faenas sin fisuras. Con sus tiempos dentro, con su temple, con la quietud, no para quedarse quieto, sino para robarle el toreo a dos novillos de diferente condición a los que el novillero terminó luciendo tras un oficio generoso para sus oponentes.
Tuvo un gran novillo, el tercero de la tarde, que desarrolló a más siempre en bravo y humillando. También exigiendo, aunque en nobleza y recorrido yéndose de verdad hasta el final del viaje.
David estuvo con mucha entrega y lanceando con clase en ese recibo capotero, mas lo importante llegaría después, cuando el novillero se echó la muleta a la izquierda y regaló uno de los pasajes de mejor toreo de cuantos les hemos visto cuajar en sus últimas actuaciones. Faena maciza, con un animal que tuvo mucha clase y al que se le hizo todo muy bien.
Revivía David la tarde, que se había apagado un poco con el poco acierto de sus compañeros de terna.
Puede entenderse que las condiciones del animal ofrecieron posibilidades y que Miranda las aprovechó y, además, con eficacia, porque la estocada con la que firmó tan fenomenal faena le había puesto en su mano las dos orejas. Pero su labor al sexto, el que cerró la tarde, no puede entenderse sino como un compendio de oficio y maneras para llevarse hacia arriba un novillo por el que casi nadie apostó y muchos protestaron. Ahí estuvo de nuevo el triguereño para, con una pasmosa tranquilidad, ofrecer la generosa muleta que encendió la faena y al novillo.
Rotundidad en el éxito y en el convencimiento de que David ha dado un paso de gigante en su carrera. No por las orejas sino por la sensación que deja en cuanto a su toreo y maneras el triguereño.
Miguel Ángel Silva sustituía en el cartel al anunciado Juan del Moral, quien aún no está recuperado de su último y fuerte percance. Anduvo en su línea el extremeño, que frente a un deslucido lote de Guardiola mostró sobre todo las ganas de cuajar labor que llegara al tendido. Dos faenas similares donde la capacidad, las ganas y el poco toreo que le dejaron hacer sus oponentes fueron argumentos para que el extremeño no se aburriera y consiguiera sacar agua de un pozo seco. Méritos que se llevó por delante el mal manejo con los aceros.
Idéntico panorama frente al cuarto, al que cuajó con el capote. Después no habría ninguna opción frente a un animal muy apagado tras su encuentro con el caballo. Dificultoso el remate con los aceros, la espada tapó cosas buenas de un gran esfuerzo.
José Antonio Heredia, por su parte, sorteó dos novillos con posibilidades, ambos del hierro de Albarreal. El jerezano tiene buen concepto del toreo y deja detalles, pero la lidia es mucho más que acompasar la embestida de dos novillos que brindaron emoción y buena clase en el último tercio. Le faltó mandar, templar y conducir la embestida. La ausencia de esos argumentos dejaron llevarse para el desolladero a dos novillos, sobre todo el quinto, con más posibilidades de las que mostraron
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