"Parece ser que en mi tierra me van a dar pocas oportunidades"
bitácora taurina | entrevista alejandro conquero. novillero con picadores
El 2014 le proporcionó la ocasión de debutar con picadores y cuajar una interesante campaña De los 16 paseíllos realizados ninguno tuvo lugar dentro de la provincia onubense
Un debut en Huelva en el 2013. Después, casi la nada y después de eso, una temporada con 16 festejos, un apoderado nuevo y la rabia de que esa temporada a solas con el novillo fuerte y grande no haya tenido eco para darle sitio en su tierra. A pesar de eso, Alejandro Conquero no se rinde. Desde la finca familiar de El Judio llegan sus impresiones sobre la primera temporada con caballos.
-Impresiones de lo que ha sido tu temporada recién terminada.
-Buenas, muy buenas impresiones, sin duda, porque me he sentido muy bien y porque que he percibido una gran evolución en todo cuanto he hecho en la plaza. Creo que mi trayectoria en esta media temporada que he tenido ante el utrero existe una mejora muy profunda, tanto en el sentido técnico como en estar a gusto delante del toro.
-Dar el paso de debutar con caballos es sin duda una apuesta que requiere acostumbrarse a muchas cosas que el eral no te pedía y el utrero, sin embargo, te exige. ¿Por qué ese paso este año?, ¿por qué no esperar un poco más cuando tan poco tiempo ha transcurrido desde que debutas en público?
-Bueno, no hay una razón concreta. Surgió así, en ese momento, y poco más hay que decir. Es verdad que estaba previsto que fuese antes pero la novillada se suspendió y decidimos que a la siguiente que estaba preparada fuese. Di el paso consciente de que estaba preparado para hacerlo y que no iba a defraudar a nadie. No hubo en ningún momento prisas por dar el paso hasta que mi equipo de gente y yo estuvimos seguros de que era lo mejor para mí. Es verdad que había pasado muy poco tiempo desde mi debut en las colombinas del 2013, pero la preparación ante toros a puerta cerrada también había sido muy intensa y las perspectivas de seguir poniéndome delante del eral no me atraía mucho. El utrero transmite otras sensaciones y como torero yo lo necesitaba para evolucionar profesionalmente. Creo que fue el momento preciso den hacerlo y estoy contento..
-Agosto del 2013. El argumento triunfal de ese proyecto de Huelva buscando a un torero destila en la siguiente temporada, después de mucho tiempo, con una novillada sin picadores como preámbulo de la feria de Colombinas. Esa tarde Alejandro Conquero es parte de un cartel junto a otros dos onubenses como Miranda y Juan Ramón Jiménez.
-Recuerdo que estábamos tentando en lo de Lagunjanda y nos llamó José Luis Pereda para preguntarnos si queríamos entrar en Huelva y claro está que queríamos estar en Huelva y que nos íbamos a poner de acuerdo rápido, como así fue. Indudablemente fue una alegría para mí, porque se cumplía un poco el deseo de anunciarme en mi tierra, hacerlo con una novillada del mismo hierro, torear dos novillos, la feria… Estaba todo y desde luego sonaba bien. Después es evidente que las cosas no salieron como tenían que salir. Salieron todas al revés y, desde luego, satisfecho no me fui de la plaza, pero bueno, hay que aprender de las tardes duras y yo aprendí cosas esa tarde.
-Un día dijiste que lo que tuvieras que aprender del toro lo ibas a aprender de tu propia experiencia. ¿El tiempo te ha reafirmado en esa apreciación o realmente siempre hay un espejo en donde mirarse?
-Mira nunca hay una declaración tajante sobre nada. Nunca me he querido referir a que yo sea más que nadie ni nada de eso. En el toreo hay siempre múltiples espejos donde mirarse y aprender, porque realmente hay gente que ha sido y es muy importante para tu vida profesional. Lo que yo siempre he dicho es que en mi forma de torear no me fijo en nadie en particular sino que siempre intento ser yo mismo.
-Una temporada interesante sin duda a tenor de esos dieciséis festejos que marcan tu esportón. ¿Cómo sientes que ha marchado esa experiencia?.
-Me he encontrado de todo. Plazas por la parte de Madrid con novilladas muy fuertes, que imponen, eso es así. De cualquier forma, me he encontrado muy a gusto con muchos novillos y, desde luego, con ganas de seguir aprendiendo cosas y haciéndome torero porque de alguna forma ese es el camino que he escogido. En lo positivo está el que he sido capaz de ponerme delante de bastantes novillos con los que pensé que me iba a costar más trabajo y al final me he sentido muy bien con oponentes que han tenido volumen y mucha cara. Creo que en general casi todas las novilladas han tenido calidad y cualidades para triunfar con ellas y sinceramente creo que he estado a la altura.
-Ahora en invierno, ¿cómo es la vida de un chaval joven que no tiene que ponerse el traje de luces?
-Imagino que todos más o menos lo pasamos pensando en que vuelvan pronto las oportunidades de ponerte delante del toro, entrenando de salón y buscando la oportunidad de que algún ganadero te ofrezca la posibilidad de un tentadero…Bueno, lo normal de un torero. Ahora estoy con un preparador físico, preparándome muy a fondo para la temporada que viene, me he puesto en manos de un dietista, marcharé a Valencia.
-¿Te preocupan mucho los números de escalafón o solo son estadísticas que no sirven demasiado?
-Cada cosa tiene su valor y los números hablan de lo que hablan y sirven para lo que sirven. Hay quienes nos juzgan simplemente por los números, hay otros compañeros a los que solo les preocupan los números y yo digo que esto del toro no es una actividad de números sino de satisfacciones, las que recibe el público, las que te llevas tú. Los números van desapareciendo cada temporada pero lo que va haciendo de ti un profesional valorado, eso avanza cada año. Me preocupan lo justo los números, pero si hubiese querido que fuesen más altos de lo que son con haber dicho que si a muchas novilladas que se rechazaron porque no convencían, se hubiese arreglado todo.
-¿La tarde que te ha dejado a ti más regusto?
-Pues curiosamente la última de la temporada, en la que, por cierto, no corté trofeos frente a dos novillos de El Retamar, con poquita fuerza, pero mucha calidad y presencia de toro serio. Ese día cuando salí de la plaza era el más feliz del mundo porque tanto de capote como de muleta los cuaje por entero.
-¿Ha sido la espada esa espina de la temporada?
-Pues sí. Totalmente. Con la espada se me han ido muchos trofeos y muchas Puertas Grandes. Eso es lo que hay que mejorar.
-¿Qué les pediste a los reyes?
-Torear mucho el año que viene.
-Imagino que en Huelva
-Hombre, en Huelva, si las condiciones son las idóneas y nos llaman yo estaría encantado de torear, que para eso es mi tierra. Pero deben de llamar. No me han tenido en cuenta en esta feria pasada, tampoco nosotros hemos llamado, pero la realidad es que no he toreado este año en esta plaza. Nadie se ha preocupado en molestarse a ver que méritos o deméritos tenía Alejandro Conquero para que le hubiese llamado.
-¿Te molesta o lo dices así como de pasada?
-Pues no, no lo digo de pasada. Me molesta, porque si un tío de Huelva ha toreado quince novilladas sin pedir un favor a nadie, ¡co…! lo mínimo que esperaba es que hubiesen contado conmigo, ¿no? Al menos preguntar, interesarse por el esfuerzo que hace uno.
-¿Cuál es la faceta que mejor te define como torero ahora mismo? cuál es?
-La muleta. Con el capote me veo muy suelto, pero con la muleta he vivido momentos muy importantes para mí.
-¿Lo más te llena que digan de ti?
-Que tengo personalidad ante el toro. Es una de mis metas siempre, que me vean como un torero diferente en la plaza. Pienso que la impronta de personalidad es lo mejor que puede ofrecer un artista.
-¿El peor momento de la temporada?
-Sin duda que los momentos previos al debut. Había mucha presión en mí, mucha tensión porque el objetivo era estar bien, no defraudar. Esos quince días previos lo pasé mal.
-¿Te sientes mal mirado socialmente por el hecho de ser torero?
-Para nada. Yo me siento bien entre la gente, a unos les puede gustar, a otros no les puede gustar, pero nunca me he sentido mal mirado por ser torero. Pienso que a nivel global hay mucha incomprensión con los toreros. Se piensa que el ser torero no exige ningún sacrificio personal, que solo es irte a torear y ya está. Pero detrás está muchas horas de sacrificio, mucho esfuerzo por entrenar, renuncias a muchas cosas que en esta edad te llenan, los gastos de un traje, de capotes, de viajes, para después no llegar a nada.
-¿Con qué sueñas tú?
-Con ser figura del toreo.
-¿Y qué es ser figura del toreo?
-Que la gente te tenga en cuenta siempre como referencia de tu profesión. No es torear más o menos, sino dejar huella. José Tomás no es el que más torea, pero nadie se olvida de José Tomás y todo el mundo quiere tenerlo. De todos los toreros que se hable una vez que ha pasado el tiempo, esos son figuras del toreo.
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