Arte con sabor de barrio
Una treintena de murales decora las fachadas de la zona A del Polígono San Pablo, iniciativa pionera en España de la empresa Indigo Incoming & Incentives que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y Lipasam
Una mañana más, cuatro jubilados juegan al dominó en una mesa de madera en una de las plazoletas de la avenida de La Soleá. Varios vecinos se acercan para contemplar la partida. Una estampa cotidiana que se repite día tras día en el Polígono San Pablo. Pero, desde hace tres semanas, no están solos. Un testigo mudo los observa desde la fachada de enfrente. Una niña mulata permanece inmóvil rodeada de petróleo y contaminación. Sobre sus brazos, un nido resguarda a la humanidad. Se trata del trabajo de la estadounidense Katie Yamasaki, un mural de grandes dimensiones que forma parte de un museo al aire libre.
Cuarenta de los mejores muralistas del mundo, procedentes de 28 países, han participado de forma altruista en el proyecto Arte para Todos, cediendo sus obras gratuitamente -en principio por 10 años- a la ciudad de Sevilla. Arte para Todos es una iniciativa de Indigo Incoming & Incentives creada por el sueco Peter Claësson, quien ha trabajado durante muchos años en organizaciones internacionales con temas de desarrollo social y sostenible. El proyecto tiene como fin concienciar a la población de los Objetivos sobre el Desarrollo del Milenio (OMD) promovidos por la ONU y, como indica la organizadora Sharon Claësson, "fomentar el turismo en la zona y generar empleo".
"Perdone, ¿dónde está la exposición?", pregunta un turista a un camarero del bar La Barrameda. "¿Una exposición? No, son pinturas que están en medio de la calle por todo el barrio", explica el camarero. "Es la primera vez que veo turista en el Polígono", reconoce. Desde Indigo Incoming & Incentives informan que las últimas semanas fletaron tres autobuses con turistas alemanes y americanos. "Estos extranjeros pasaron parte del día en el barrio viendo las obras, comieron allí y compraron recuerdos", cuenta Sharon Claësson. "Creo que el proyecto beneficiará mucho al barrio".
El Ayuntamiento ha pedido a la empresa la creación de un plano que indique la situación de cada uno de los murales y esculturas (cinco en total). "Las personas que vienen a ver los murales se sienten perdidos y preguntan constantemente dónde están; echan de menos una guía", opina el quiosquero Francisco del Fresno. Indigo Incoming & Incentives ha tomado nota de esta petición y ya se han puesto manos a la obra. En breve, guías y trípticos informativos se repartirán entre los ciudadanos.
Temas como el comercio justo, la responsabilidad social corporativa, los microcréditos, las iniciativas verdes, la educación, la igualdad de género, la paz y la prevención del sida protagonizan los murales. Es el caso del grafiti de corte figurativo de la artista española Eva Mena. En su trabajo, los colores, las formas y una serie de alusiones más o menos explícitas tratan la posibilidad de prevenir el virus VIH. El rostro de la mujer que aparece en la obra está tratada con tonos verdes en alusión a la esperanza de conseguir acabar con esta lacra.
Otra de los murales a destacar es el de los rusos Stephan Krasnov y Andrey Tseluyko. Con una interpretación cercana al pop-art y con el cómic clásico como base, los rusos muestran las diferentes caras del hombre contemporáneo. Por su parte, Eduardo Luque, más conocido como Lalo, ha desarrollado en la parroquia del Polígono San Pablo una escena que alude a la inocencia de la niñez y los buenos deseos que desde el alma de un niño sugiere un cambio en la sociedad, los planteamientos ecológicos y la educación.
Los mensajes de Nena Sánchez, el estilo naif de Sergio Vergara, El Niño de Raúl, o La banana del ecuatoriano Nelson Román se mezclan con la vida cotidiana de un barrio salpicado por los tópicos y, en ocasiones, por la mala fama. Un barrio obrero que ha visto como sus fachadas deterioradas han sido enriquecidas con arte, ocultando desconchones y manchas de humedad.
Aunque los vecinos de mayor edad echan de menos sus paredes blancas, los coloridos murales se han integrado de la mejor forma posible a la imagen del barrio. Puertas y ventanas sucumben al arte, al igual que los aires acondicionados y las salidas de gases tal como ocurre en la calle La Mulata.
Sin embargo, nunca llueve a gusto de todos y hay quien se queja de los destrozos en el pavimento que han provocado algunas de las maquinarias durante el desarrollo de los murales. Una vez más el debate está en la calle. Habrá que esperar para descubrir hacia dónde cae la balanza.
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