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Cuenca Toribio, nuevo académico de la Historia

EL Ateneo de Sevilla acogió ayer el acto de recepción como nuevo académico de número de la Academia Andaluza de la Historia Ortiz de Zúñiga del profesor José Manuel Cuenca Toribio.

El nuevo académico (Sevilla, 1939) es catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, en la que ha sido, desde 1975 hasta su jubilación en 2009, catedrático de Historia de España y Universal Contemporánea. Pionero en diversos campos de su especialidad, ha investigado sobre numerosos temas de la historiografía nacional; prosopografía de las élites religiosas y políticas; parlamentarismo y antiparlamentarismo; relaciones Iglesia-Estado en la España Contemporánea, así como de la extranjera; la Segunda Guerra Mundial, y la Francia y el Portugal contemporáneos. Miembro de las reales academias de la Historia, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y de la sevillana de Buenas Letras, ha sido reconocido con el Premio Nacional de Historia: colectiva (1981) e individualmente (1982); el Premio Nacional de Periodismo José María Pemán (1985) y el Premio de Ensayo Villa de Madrid José Ortega y Gasset (2007) .

En su discurso de ingreso Sevilla como paradigma de decadencia, el nuevo académico hizo un profundo y exhaustivo recorrido desde la Sevilla de la antigüedad hasta la actual, abordando los impulsos que implican tal declive desde una valoración crítica en el ámbito historiográfico. Destacó cómo la autocontemplación de los sevillanos ha de ser superada para afrontar los retos en cada momento. "Como acto de fe" señaló "en el destino de las sociedades sevillanas que se incorporan a sus responsabilidades, recuerdo los versos de Machado 'no está el mañana ni el ayer escrito', a los que añadiría: escribámoslo en letras mayúsculas y con muchos colores, con gran trabajo y pluralismo sincero".

Contestó a su discurso el profesor José Domínguez León, vicepresidente segundo de la Academia, quien le definió como "el gran maestro de la historiografía andaluza contemporánea, reconocido nacional e internacionalmente, trabajador infatigable, investigador sagaz, uno de los decanos de facultades de Letras de España más querido y admirado por la comunidad universitaria; andaluz militante en la sustancia y esencia de nuestra tierra, gran impulsor de los congresos de Historia de Andalucía, divulgador de una ética del esfuerzo y la perseverancia continuados, sevillano analítico y autocrítico que ve en su parcela natal, tan querida, una historia de decadencias, y a la vez, deduce tácitamente los retos a afrontar en la línea de la superación".

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