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Dulce corona de Reyes

  • Los roscones son los monarcas de las mesas en los días cercanos a la llegada de Sus Majestades de Oriente

Mantecados, polvorones y turrones reinan en las sobremesas desde el 24 de diciembre, pero alrededore del 4 de enero hay un ganador indiscutible entre los dulces de Navidad: el roscón de Reyes.Ya sea el 4, el 5 o el 6 de enero cuando Sus Majestades de Oriente se paseen por las calles de pueblos y ciudades, lo que está claro es que para rematar la tarde más mágica del año nada mejor que un chocolate caliente y un trozo del roscón donde además de la fruta escarchada, la masa que huele a azahar y las pequeñas nubes de nata o trufa, hay escondido un haba o un pequeño regalo.

Como con los Reyes Magos todo se vuelve juego y risa, su seña de identidad gastronómica -el roscón- no podía ser menos. Y como todo juego, el dulce también tiene su cancioncilla : "Si es el haba lo encontrado este postre pagarás, mas si es la figura, coronado y rey serás". Una corona dorada de papel que hace que todos podamos ser monarcas al menos una vez al año.

Aunque el dulce está ligado a la fiesta de la Epifanía, su origen parece estar relacionado con las saturnales romanas, para las que se elaboraban unas tortas redondas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y esclavos. Hacia el siglo III, en el interior del dulce se introducía un haba seca, y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido con anterioridad.

Incluso hay un poeta andalusí, Ben Quzman, poeta andalusí, que en su Cancionero describe una tradición similar con una torta hallón o hallullo, una palabra que etimológicamente es la forma masculina de hallulla y con ella del hebreo hallah que significa torta de pan ácimo, que se come en la pascua y que aún se utiliza en algunas zonas de Granada.

Los roscones de Reyes recorren toda España, aunque es cierto que como tradición está más arraigada en zonas determinadas como Navarra, Andalucía, Valencia, Cataluña.

Pero no sólo en la repostería española existe un lugar para este manjar real. El origen del dulce es compartido con Francia. De hecho, allí el Gâteau des Rois , un primo muy cercano del roscón, la Galette des Rois -una tarta de hojaldre rellena de crema de almendras- tiene multitud de semejanzas con él. El Bolo Rei en Portugal y la Rosca de Reyes en México o Colombia confirman que, en realidad, el roscón es más internacional de lo que podría pensarse.

Aunque los regalos tradicionales han sido el haba o el pequeño detalle y la corona, hay lugares de en los que hasta se ha llegado a insertar dentro del roscón dinero en efectivo, haciendo que la sorpresa de la persona que lo recibe sea aún mayor. Para elaborar el roscón de Reyes el principal ingrediente es el tiempo, ya que hay que dejarlo fermentar. En cuanto a su elaboración, si bien existe un elemento común como son la nata, la masa de pan dulce o la fruta escarchada, las variaciones también han llegado a este dulce.

Los hay para todos los gustos. El de nata y el que va sin relleno siguen siendo de los más demandados, aunque van ganando terreno otros como el roscón glaseado, de tiramisú, de Pedro Ximénez, de chantilly, de trufa, de chocolate, de nata y fresas o de crema.

Ahora bien, sea del sabor que sea, lo que más buscan todos es el regalo. Normalmente se trata de un pequeño detalle, pero en otras ocasiones, la sorpresa es realmente importante.

Este año, El Corte Inglés, en colaboración con la empresa de metales preciosos Degussa, esconderá 1.003 lingotes de oro, que están valorados en más de 48.000 euros, en los roscones de Reyes que se podrán adquirir en los supermercados de esta cadena en toda España. En concreto, se trata de 1.000 lingotes de un gramo de oro puro y tres lingotes especiales de una onza, los que se han puesto como sorpresa en los roscones de Reyes rellenos.

Los correspondientes a una onza de oro están valorados en 1.100 euros cada uno y los de un gramo, en 47 euros, según los cambios de valor de mercado. El roscón premiado con la onza de oro incluirá una tarjeta informativa que el cliente deberá presentar en la consigna del supermercado.

Sea por la sorpresa o por disfrutar del dulce que cierra la Navidad, las cifras de ventas de roscones no para de crecer de año en año. Así lo acreditan los números que maneja la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), que en 2016 hablaba de más de 28 millones de roscones vendidos.

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