Eirín, una nueva visión del mundo del arte

La diseñadora Mercedes Eirín pone en marcha un espacio de fusión entre la arquitectura de interior y la cultura

Mercedes Eirín, en el espacio artístico que acaba de poner en marcha, ubicado en la calle Don Pedro Niño número 17.
Mercedes Eirín, en el espacio artístico que acaba de poner en marcha, ubicado en la calle Don Pedro Niño número 17.
Noelia Mejías Cuenca

07 de enero 2014 - 01:00

Dar salida a su pasión artística y tener un lugar donde darle forma. Éste ha sido el motivo principal por el que Mercedes Eirín ha puesto en marcha un espacio que lleva por nombre su apellido.

Este enclave, situado en la calle Don Pedro Niño número 17, se inauguró a finales de noviembre y, desde entonces, pretende ser algo distinto: "Esto no es una galería de arte. Es otra cosa", afirma la promotora de Eirín.

Esta sevillana lleva casi 20 años dedicada al sector del diseño de interiores, ya que estudió Arquitectura de Interior y Bellas Artes. Durante todo ese tiempo, la diseñadora ha trabajado en tiendas de muebles y es esta experiencia empresarial, junto a su pasión por el arte, la que le ha impulsado a poner en marcha Eirín: "Hacía proyectos de interiorismo, pero no podía sacar mi vena artística. No podía dar salida a toda la creatividad que llevo dentro".

La promotora de Eirín decidió cambiar de aires y se marchó a Milán donde montó una exposición junto a un compañero. Fue entonces cuando cambió el chip y decidió dejar los negocios para dar rienda suelta a su creatividad. La artista siempre ha tenido muy claro una premisa: "Si no te gusta el resultado, no hagas siempre lo mismo".

Por influencia de su padre, que era pintor retratista, Mercedes tenía un estudio pequeño: "Quería poner en marcha un espacio donde tuviera el taller para fabricar mis propios diseños y el estudio donde recibir a mis clientes".

Eirín desarrolla su actividad en un local de más de 250 metros cuadrados, que ha sido restaurado para este fin. Este espacio es la fusión entre arquitectura de interior y arte, cuyo resultado es la coherencia en el diseño. En este mismo enclave se encuentran tanto el taller como el estudio, por lo que el proceso creativo del proyecto o producto toma forma y se manifiesta desde su origen hasta el final: "El cliente puede venir aquí y encargarme el diseño del objeto que desee. Siempre que sea algo diferente". Además, el espacio acogerá distintos eventos, pero éstos serán puntuales: "El día de la inauguración grabamos una película aquí". El cineasta Oizi Ruam Ieffam dirigió ¿A dónde fueron mis ojos?, y plasmó en la cinta la performance que el local albergó el día de su inauguración: "El espectáculo quería transmitir esa dualidad entre el interior y el exterior como si se tratara del corazón de Eirín".

El estudio posee un carácter versátil y puede servir como escaparate para la exposición de profesionales y artistas que deseen mostrar su obra.

Especializada en el diseño de hoteles, viviendas y distintos espacios públicos, Mercedes Eirín colaborará con escritores, cineastas y artistas plásticos: "Por ejemplo, me han encargado el diseño del interior de un hotel, pues en ese espacio habrá cuadros que no sean míos".

Este rincón pretende ser una revolución creativa. "Me gusta definir este nuevo concepto como una fábrica de sueños porque lo bonito de todo es la ilusión con la que ido creando esto". Este espacio se abre a cualquier propuesta, pues el fin de Eirín es poner en valor la cultura ya sea a través del séptimo arte, la moda o la pintura.

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