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Ejercicio físico para plantarle cara al cáncer

  • Sano Sevilla Nervión es el primer centro del Ipefc en la ciudad especializado en el entrenamiento de pacientes oncológicos

Está demostrado que llevar una vida activa previene la aparición de enfermedades, incluido el cáncer. En concreto, para el cáncer de mama, el más diagnosticado en mujeres españolas, hacer más de tres horas semanales de actividad física de intensidad moderada a vigorosa podría reducir las posibilidades de padecerlo entre un 30-40%.

El Instituto Profesional de Ejercicio Físico y Cáncer (Ipefc), a través de una extensa red de unidades de trabajo por todo el territorio nacional y campañas de promoción y educación, hace llegar los beneficios de la actividad física y el ejercicio físico a los pacientes con cáncer. Uno de sus objetivos es dar a conocer el valor del ejercicio físico en estos casos, para lo que participa en congresos y jornadas especializadas en Oncología, en las que se dirige no sólo al colectivo médico sino también a las propias afectadas para que conozcan qué puede hacer el ejercicio físico en sus casos y cómo y dónde pueden acudir.

Una de sus unidades de trabajo se encuentra en Sevilla capital: el centro de entrenamiento Sano Sevilla Nervión. A través de su especialista Aida Tórtola, es el primero de la capital hispalense en ofrecer este servicio tan específico. El entrenamiento de pacientes oncológicos es de una elevada complejidad y requiere de una formación base y otra específica sobre el binomio cáncer-ejercicio. Con el apoyo del equipo médico del Ipefc, ya son varias las sevillanas que han acudido a este centro para iniciar un programa de ejercicio específico a sus necesidades. Y es que no sólo es importante moverse más, si no moverse mejor.

Más allá de la prevención, si la enfermedad se presenta, mantenerse activo y llevar a cabo un programa de ejercicio individualizado conlleva una mejora de la calidad de vida, una reducción del riesgo de recidiva y una mejora del pronóstico. Igualmente, dicho programa, al estar adecuadamente diseñado y controlado, puede reducir el deterioro provocado por la enfermedad y eliminar o mitigar los efectos secundarios específicos del tratamiento.

Es importante diferenciar entre ejercicio físico y actividad física. La actividad física implica gastar energía a través del movimiento. El ejercicio físico es actividad física organizada para conseguir unos objetivos concretos. Ejemplo de actividad física podría ser subir y bajar las escaleras de la casa. El ejercicio físico implicaría hacer eso mismo varias veces a la semana, un número de veces determinado y a una velocidad concreta para mejorar la fuerza de las piernas. Para determinados objetivos, como por ejemplo mejorar la osteoporosis, es imprescindible un programa de ejercicio físico diseñado específicamente para ello.

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