Entrar con el pie derecho

Esta noche muchos buscan atraer la suerte y ahuyentar los malos augurios

Unas jóvenes toman las tradicionales doce uvas para atraer la fortuna.
Unas jóvenes toman las tradicionales doce uvas para atraer la fortuna. / Álvaro Carmona.
Pilar Larrondo

31 de diciembre 2016 - 04:31

Hay nervios en las casas, muchos nervios. Esta noche no es una cualquiera, hoy a las doce se manda a un lugar muy lejano a 2016 y se le da la bienvenida a un nuevo año en el que todo el mundo ha depositado una serie de deseos y sueños que sabe Dios si se cumplirán. Que si una casa en las Maldivas, que si un descapotable, que si un príncipe azul. La gente lo tiene claro, está decidida a poner en un aprieto al pobre 2017 antes incluso de que empiece. Pero a 2017 le importa entre poco y nada, él sólo quiere que aquellos que tanto le piden sean conscientes de que para que todo vaya sobre ruedas es necesario no meter la pata esta noche y no tentar a la suerte.

Todo el mundo sabe que la primera regla para atraer la suerte durante Fin de Año es comer las clásicas doce uvas, una por cada mes. Dicen que cuando suene la última campanada deben haberse comido todas, por eso los más tramposos engullen las uvas de tres en tres. Pero la fortuna es lista y al que hace fullerías se las devuelve con creces. Hay que comerlas de una en una, pidiendo un deseo por cada mes para que la suerte se apiade de nosotros y no nos deje desamparados. Este ritual se debe completar entrando en el nuevo año con el pie derecho, así que ya sabéis, hay que comerse las uvas a la pata coja. Entre no morir de atragantamiento y evitar partirse la crisma, el comienzo de año puede ser muy divertido. Aunque si, además de atraer la buena fortuna, se busca la originalidad, nada mejor que copiar a los italianos y cambiar uvas por lentejas.

Elijamos el alimento que elijamos, tras su ingesta habrá que sellar la entrada en 2017 con un buen brindis. Aunque no seamos muy amigos de las bebidas espirituosas debemos evitar a toda costa brindar con agua porque atrae el peor de los augurios. Para atraer la suerte, nada mejor que hacer caso a los consejos de la abuela y meter en la copa un anillo de oro, nada de bisutería del todo a cien. Eso nos asegurará un año de bonanza económica.

Otra de las tradiciones más que instauradas es llevar ropa interior roja. La suerte dice que eso no es nada efectivo, que lo mejor es lucirla amarilla (por su similitud con el oro) y del revés para que todo lo malo se vaya de nuestras vidas para siempre. Otra de las opciones para alejar los malos augurios es llenar un cubo de agua por la mañana y tenerlo todo el día en casa. Una vez den las doce se debe arrojar el líquido para que con él se vayan los malos agüeros. Los más pulcros y limpios preferirán pasar la escoba una vez terminen las campanadas y así barrer de sus vidas todo lo negativo. A esto hay que unirle la quema de romero pasadas las doce y el abrir todas las ventanas de casa, aun a riesgo de coger una pulmonía.

Si no sólo se quiere mandar lejos a lo malo, sino que también se quieren pedir deseos, es fundamental hacer una pequeña lista y pegarla al cuerpo. Si al ir a la cama el papel sigue donde se colocó la fortuna estará de nuestro lado. Fortuna y viajes maravillosos se lograrán si detrás de la puerta se coloca un par de maletas durante la transición de un año a otro.

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