Instantes que deambulan sin rumbo y a la deriva
"Deseo encontrarme con una foto que no pueda hacer por no llevar cámara porque sería como ese eterno amor platónico". Asegura tajante Tolo Parra, el fotógrafo sevillano que expone la serie No destination en la librería Un Gato en Bicicleta.
Parra es un joven que descubrió su amor por la fotografía muy pequeño. A la edad de siete años cambió el Scalextric por la réflex y convirtió en su juego preferido eso de capturar instantes. Desde ese momento no dejó de disparar. Cualquier ocasión era buena para quedar reflejada en su mente y luego en su lente. Hasta que un día la diversión se convirtió en profesión.
Tolo Parra se formó y comenzó a trabajar como fotoperiodista en diferentes medios y en este mismo diario, donde conoció al que para él ha sido su verdadero maestro y referente: Manolo Ruesga. Asegura que para él sus años como fotoperiodista le valieron grandes experiencias, pero él necesitaba hacer otro tipo de instantáneas y, a fin de cuentas, conseguir que la fotografía fuera su única forma de vida.
Abandonó el fotoperiodismo en 2013, pero un par de años antes decidió comprar una furgoneta para viajar. Sin un rumbo fijo, viajar sólo por el hecho de hacerlo, de sentirse libre y de poder explorar el mundo a través de sus ojos y su réflex. Durante su viaje tuvo por fiel compañera a su cámara fotográfica, con la que supo captar "la melancolía y la decadencia de una sociedad que cabalga sin rumbo al encuentro del siempre inalcanzable progreso". De ahí que su serie, No destination, sea un canto al vagar por el mundo y a los sitios de tránsito que sufren la fugacidad de compartir su existencia con la de algún ser humano. Compuesta por 26 piezas, la obra de Parra no sólo es reflejo de ese vagar sin rumbo, también simboliza el espíritu de este joven fotógrafo.
Como una especie de nómada, este capturador del instante no contempla otro modo de vida que no sea con su cámara al hombro. Para él, la fotografía le permite conocer, o al menos interntarlo, para qué está en el mundo. Además, asegura, "la fotografía le ayuda a salir de la monotonía porque ningún día es igual al anterior cuando vas con una cámara". Por eso dedica todo su tiempo a su pasión, que no su profesión, aunque intente vivir de ella.
Inmerso ya en un nuevo proyecto, Parra está cosechando muchos éxitos con su exposición actual. Además de permanecer en Un Gato en Bicicleta hasta el 19 de febrero, No destination pisará las instalaciones del Cicus el próximo mes de mayo y cruzará el charco de manera on line para llegar al Círculo de Bellas Artes de México después de haber sido uno de los quince seleccionados de entre 13.000 artistas.
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