Orígenes remotos del Guadalquivir

Episodios sevillanos del siglo XX

ENTREGAS PUBLICADAS: 3 de octubre de 2010.Hasta llegar a denominarse Guadalquivir, el río madre de la ciudad fue llamado Tartessos, Baeite, Río de Córdoba, Guad el Kebir, Río Grande, Wadalkabir. En el Guadalquivir está el origen de Híspalis

03 de octubre 2010 - 01:00

HOY iniciamos en Diario de Sevilla un nuevo serial sobre el Guadalquivir, río y ría de Sevilla y razón de ser de la ciudad, y de parte de su alfoz en las riberas, en un tiempo de relanzamiento de su utilización integral, cauce, puerto y márgenes, que deberá marcar una época de nuevo esplendor metropolitano.

Hacemos nuestras las palabras del investigador Manuel Babío Wall, autor de un libro básico titulado Aproximación etnográfica del puerto y río de Sevilla en el siglo XVI, cuando afirma que "Sevilla vive y ha vivido (1990) durante su historia como ciudad y comunidad de espaldas al río, o mejor dicho, a sus ríos. Y sin embargo, he aquí la paradoja, todo lo que Sevilla es, ha sido y será vendrá dado por sus ríos y por los fastos que se iniciaron en su entorno". Nosotros añadimos, 20 años después, que las circunstancias históricas justamente subrayadas por Manuel Babío Wall, han cambiado radicalmente desde la Exposición Universal de 1992, cuando se inicia una nueva era de reencuentro feliz de la ciudad con su río y ría. Y con su puerto, motor de la economía de un amplio hinterland con epicentro en Sevilla.

En efecto, la ciudad ha vuelto a disfrutar de su río desde la desaparición del dogal ferroviario y la tapia de la calle Torneo, y con el desenterramiento del cauce en Chapina también ha vuelto a ver correr las aguas ahora por debajo del bellísimo puente del Cristo de la Expiración. En paralelo, las mejoras del puerto y las dársenas nuevas, la incorporación de una novísima esclusa y las tareas de acondicionamiento del cauce de la ría, más la expansión de las zonas industriales, sitúan al puerto de Sevilla en cotas de atenciones administrativas como hacía muchísimos años que no se producían. A ello hay que unir la Corta de la Cartuja que completa el ciclo iniciado en 1795 con la Corta Merlina.

El lector encontrará referencias básicas documentales y gráficas sobre la génesis geológica de la cuenca del Guadalquivir, y la evolución de los ríos romano, musulmán y cristiano, hasta los Siglos de Oro. Todo lo relacionado con el cauce: cortas, riadas, canal Sevilla-Bonanza, esclusas, corte de Chapina, puentes en el río histórico y en la Vega de Triana, puerto, astilleros, barcos, viajes de Colón y Elcano. Los proyectos de la Fundación Nao Victoria, las playas de leyenda, como la de María Trifulca. Los naufragios, las empresas navieras y otros temas anexos.

Y como complemento, un álbum gráfico con más de 800 ilustraciones históricas y una antología poética sobre el Guadalquivir.

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