El Rincón de Rosita, alegría en el centro de Sevilla
Salir a comer en Sevilla
El rincón de Rosita es para los valientes, para aquellos que les gusta disfrutar de la vida y aderezarla con carcajadas de sabor.
El corazón de Sevilla está de enhorabuena. La fuerza de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena y Nuestro Padre Jesús de la Sentencia han hecho que uno de los templos gastronómicos de la ciudad llegue a los fueros de la Catedral y la Giralda. En plena calle Moratín, se encuentra el Rincón de Rosita.
Aunque el originario, en la calle Becquer, lleva siete años ofreciendo mesa y mantel a los fieles comensales que acuden tras los rezos o debates en el parlamento, Rosita, una sonrisa sansalvadoreña más grande que el atlántico, ha querido regalar al centro de la capital hispalense lo más esencial que sale de entre sus fogones.
Desde el pasado cinco de septiembre, este local da alegría a la calle con su acogedora terraza y un interior que te lleva a la mesa un mundo de colores y sensaciones que se conjugan con un majestuoso mural de la Avenida de la Constitución que grita a los cuatro vientos, “este rincón viene para quedarse”.
La poeta estadounidense Emily Elizabeth Dickinson dijo que “ ¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas”. Lo que funciona, hay que tocarlo lo justo, y eso en una ciudad de costumbres arraigadas es indispensable. Rosita sigue el mismo guión que la llevó al éxito allá por los aledaños de la Basílica de los cielos terrenales, con dos pilares fundamentales: los guisos y el pescado fresco de las costas onubenses y el puerto de Isla Cristina.
Los treinta años de experiencia hostelera quedan retratados en una carta sublime donde no falta ni sobra nada. En el ágape no pueden faltar entrantes como la ensaladilla, las alcachofas a la plancha o pimientos de Padrón fritos. En plena encrucijada de cubiertos un buen revuelto de patatas con jamón antes de ganar una de las mil batallas de este guión gastronómico con los fideos con almejas o las lentejas con chorizo. De la tierra a las costas con los boquerones en adobo, acedías, pijotas, gambas al ajillo o tortillitas de camarones. Para los amantes de los postres caseros tarta de queso o zanahoria, leche frita o coulant de chocolate. Sí, piensan bien, mucho que comer para treinta días que tiene el mes.
El rincón de Rosita es para los valientes, para aquellos que les gusta disfrutar de la vida y aderezarla con carcajadas de sabor. Un filósofo dijo que “la felicidad es la finalidad última de la existencia humana”. Pues bien, el día del punto y final, esperaré sentado en la calle Moratín, en un pequeño rincón, con una cuchará y un paso atrás y el inconfundible sonido de la risa de Rosita.
Más información
- Dirección: Calle Moratín, 6.
- Teléfono: 699 67 18 18.
- Horario: De 12:00 a 17:00 y de 20:00 a 00:00. Domingo noche y lunes cerrado.
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