Vivir

Rugby adaptado a personas con discapacidad intelectual en Cantillana

  • Fundación SAMU y el Club de Rugby San Jerónimo firman un convenio de colaboración para fomentar el deporte entre los usuarios de la Residencia San Sebastián, especializada en la atención de personas con discapacidad intelectual y/o trastorno de conducta

Entrenamiento de rugby de los usuarios de la Residencia San Sebastián (Cantillana).

Entrenamiento de rugby de los usuarios de la Residencia San Sebastián (Cantillana). / M. G.

El fútbol ya no es el deporte rey en la Residencia San Sebastián, en Cantillana, en la que viven unas 60 personas con discapacidad intelectual y/o trastorno de conducta. Al equipo de fútbol del centro, que juega en la Liga Aprose, le ha salido competencia gracias a un convenio de colaboración entre la Fundación SAMU y el Club de Rugby San Jerónimo de Sevilla, que se ha comprometido a entrenar de forma altruista a los chicos tanto de la Residencia San Sebastián como a los menores inmigrantes del centro de acogida Miguel de Mañara, en Montequinto, ambos centros gestionados por Fundación SAMU.

En este centro, todos los martes por la tarde se juega al rugby. Sobre las seis de la tarde, se abre la puerta de la residencia y unos 15 chicos salen al jardín, todos ellos con ropa deportiva. El primero de la fila es un exultante Chiquito, dispuesto a comerse el campo de juego. "Mira, mira, me he depilado las piernas para hacer deporte. Mira qué fuerte las tengo", comenta ilusionado.

Francisco Javier Ginés, presidente del Club de Rugby San Jerónimo, saluda y abraza a todos los jugadores antes de darle las pautas de los primeros ejercicios. "Ésta es una experiencia fabulosa que aporta muchas cosas, tanto a mí como a ellos", indica Ginés, que acude al centro cada 15 ó 20 días para ver cómo evolucionan los jugadores.

Esta colaboración entre el Club de Rugby San Jerónimo y Fundación SAMU se inició en abril. La idea es fomentar el deporte entre los residentes de San Sebastián a través de entrenamientos de rugby adaptado. Para ello, Ginés ha formado a varios monitores del centro con estudios en Educación Física. Ellos son los encargados de dirigir los entrenamientos cada semana, mientras que el presidente del club de rugby sevillano acude una o dos veces al mes para revisar los ejercicios, darle nuevas pautas y ver la evolución de los jugadores. "Entrenar a estos chicos es un gran reto, pero a la vez algo muy satisfactorio", reconoce Ginés.

Los usuarios de la Residencia San Sebastián, de Fundación SAMU. Los usuarios de la Residencia San Sebastián, de Fundación SAMU.

Los usuarios de la Residencia San Sebastián, de Fundación SAMU. / M. G.

Entrenamientos de rugby 

En el primer ejercicio, los jugadores se dividen en dos equipos y deben correr hacia el lado opuesto del campo y pasar el balón. "Francisco, cuidado, que estás en medio y te van a arrollar", grita el entrenador. "¡Isidoro, hay que estar más atento! ¡Chiquito, cuidado en la entrega del balón, que no se caiga al suelo!".

A Francisco le cuesta un poco correr y su entrenador le azuza para que coja velocidad. "Más rápido, que te pillan", le grita. Por el contrario, Chiquito coge el balón y sale disparado como una bala, esquivando cualquier obstáculo. No frena hasta llegar a su objetivo.

El Club de Rugby San Jerónimo de Sevilla se ha comprometido a entrenar de forma altruista a los chicos de la Residencia San Sebastián. El Club de Rugby San Jerónimo de Sevilla se ha comprometido a entrenar de forma altruista a los chicos de la Residencia San Sebastián.

El Club de Rugby San Jerónimo de Sevilla se ha comprometido a entrenar de forma altruista a los chicos de la Residencia San Sebastián. / M. G.

"Los chicos se benefician mucho de esta actividad porque hemos adaptado este deporte a su nivel. Muchos de los residentes no hacen ejercicio y gracias a este deporte, en los que hay jugadores de ambos sexos y participan de forma conjunta tanto chicos con un mayor nivel de coordinación como otros con un menor nivel, se mueven", explica Miguel García, monitor del centro que coordina la actividad junto a Alba Garrido. "Para ellos, que venga gente de fuera a realizar con ellos alguna actividad es un gran aliciente. Están muy motivados e ilusionados".

Tras varios ejercicios en los que se pasan el balón de diferentes maneras y movimientos, Ginés propone jugar al pañuelito, pero con el balón de rugby como cebo. Divididos en dos equipos, Ismael, por un lado, y Chiquito, por otro, asignan a cada compañero un número.

Caídas, risas, carreras y algún despiste marcan el juego. "El 5", grita Ginés. De uno de los equipos sale Eli disparada hacia el balón, pero del otro equipo no sale nadie. "¿Y el 5? ¿Quién es el 5?". Los jugadores del equipo capitaneado por Chiquito se miran unos a otros. Nadie sabe quién es el 5. "Soy yo, pero estoy cansado", dice desde un banco sentado bajo la sombra de un árbol Isidoro, ataviado con una camiseta de Los Vengadores. Todos ríen.

Los usuarios de la Residencia San Sebastián mantean al entrenador. Los usuarios de la Residencia San Sebastián mantean al entrenador.

Los usuarios de la Residencia San Sebastián mantean al entrenador. / M. G.

Dirigiendo a los jugadores también está José Manuel Aguilera, estudiante de un ciclo de grado superior de Deportes. Éste es su segundo periodo de prácticas en la Residencia San Sebastián. "El año pasado ya estuve aquí tres meses y me gustó tanto la experiencia que este año he querido repetir otros tres meses", comenta el joven, muy involucrado con los chicos del centro.

Tras varios ejercicios de pases y coordinación acaba el entrenamiento. Todos los jugadores se abrazan y, en un descuido del entrenador, lo agarran entre todos y lo mantean durante unos segundos de jolgorio. Ginés se despide de ellos y los deportistas se marchan con los balones de rugby en la mano hasta el próximo martes.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios