Salir de compras: De Fidel a Señor Bambini

Fidel Pernía Arteto cambió hace diez años la banca por su gran pasión: hacer pan. En su obrador de la céntrica calle Huelva vende más de 100 creaciones diferentes.

Artesano. A la izquierda, Fidel Pernía Artero amasa los primeros panes del día. Arriba y derecha, las piezas en la siguiente parte del proceso, que es totalmente artesanal.
Artesano. A la izquierda, Fidel Pernía Artero amasa los primeros panes del día. Arriba y derecha, las piezas en la siguiente parte del proceso, que es totalmente artesanal.
Ángela Serrato

26 de junio 2014 - 01:00

Érase una vez un panadero que conocía el nombre de todos sus clientes y que después de años trabajando en su pequeño obrador llegó a convertirse en el muy querido y respetado Señor Bambini. Parece un cuento y, de hecho, lo es. Hace un par de años, Piratas de Alejandría editaba una pequeña obra de 12 minutos creada por Vito Márquez, con ilustraciones de Mar Muriel y la voz de Manuel Garrido, titulada El Secreto del Señor Bambini. Un cuento, sí, pero basado en una historia tan real que para vivirla sólo hay pasarse por el número 6 de la calle Huelva, junto a la Plaza del Pan. Allí vive, trabaja y crea Fidel Pernía Artero, un sevillano de 45 años que empezó a hacer pan cuando apenas tenía 12 y por puro placer. Estudió Estadística y durante años trabajó en la banca pero el destino tenía reservado para él un futuro muy diferente. La crisis económica cambió el rumbo de su vida, de la que ya formaban parte su esposa y sus cuatro hijos, y fue entonces cuando decidió dar el salto y abrir su propio obrador. De la Macarena, a un céntrico local junto a la casa familiar. De hacer pan para la familia y los amigos, a convertirse en el reclamo de restaurantes de toda Sevilla y Andalucía. De formarse a sí mismo, a participar como ponente en congresos internacionales. Así nació el personaje, Fidelio Bambini, y así nació la firma de pan artesano cien por cien sevillano que lleva su nombre.

Para Fidel, de cuyo obrador salen al día una media de 170 kilos de pan, lo suyo es una forma de vida. Por eso, aunque ya ha perdido la cuenta de cuántos restaurantes -algunos en Madrid, Donostia, Valencia, Mallorca o Barcelona- sirven su pan, cuando hace dos años abrió este nuevo obrador decidió poner en marcha un sistema que le permitiera vender al público sin necesidad de renunciar a una de sus máximas: no hacer más pan del que le encargan. Desde entonces, en Masa Bambini, "de cada pedido que nos llega siempre se hace un poco más, que es lo que se vende durante todo el día en el despacho de pan", explica Fidel. Una técnica práctica y, sobre todo, necesaria, porque el obrador elabora multitud de tipos de pan (de arándanos, cereza, chorizo, dátiles, higos, piña-papaya... y así hasta más de un centenar) que requieren una elaboración especial, ya que el proceso es totalmente artesanal. Junto a Fidel trabajan cuatro personas más y a las tres o las cuatro de la madrugada el equipo ya está listo para poner en marcha el obrador. A eso de las 10:00 comienzan a salir las primeras piezas de pan, listas ya para partir hacia su destino y también para esperar a que pasen a recogerlas los dueños de restaurantes cercanos, vecinos de toda la vida e incluso particulares venidos de otros municipios de la provincia.

El creador de Masa Bambini ha trabajado con reputados chefs, para los que ha elaborado recetas exclusivas, y su pan ya se ha convertido en un imprescindible de cualquier cita con la alta cocina. Pero, de alguna manera, Fidel sigue manteniendo en la intimidad de su obrador el espíritu de aquellas panaderías de barrio en las que el panadero conoce el nombre de todos sus clientes y que, con el tiempo, pasa a convertirse en uno más de la familia.

stats