Salir de compras: Un lugar para segundas oportunidades
Para Juan Luis Vides, la palabra viejo es tan hermosa como lo es la posibilidad de que un objeto que ya forma parte del pasado de una persona se convierta en el presente de otra. Esta idea fue la que le impulsó a poner en marcha un espacio que tiene una pizca de romanticismo y mucho de encanto. Hojalata Conservera de Libros abrió en la víspera de Reyes con un escaparate lleno de libros nuevos y usados, discos de vinilo y una agenda cultural llena de propuestas.
Licenciado en Historia del Arte y tras haber trabajado en excavaciones arqueológicas y archivos, Juan Luis, natural de Écija y un enamorado del cine y la música, decidió plantar cara a la crisis llevando a la zona de la Alameda de Hércules -el local está en el número 5 de la calle Correduría- un negocio destinado no sólo a coleccionistas y amantes de lo vintage -viejo, como le gusta al joven empresario- sino también a aquellos que disfrutan buceando entre publicaciones antiguas y portadas de discos que forman parte de otra época de sus vidas.
Ubicado en un local que en su día fuera una farmacia, en Hojalata hay de todo -como en botica- aunque no es difícil adivinar que el arte, el cine, la novela gráfica o la música están entre las preferencias de su propietario. Los libros especializados en estas áreas conforman la mayor parte de las propuestas entre los libros nuevos pero entre los usados uno puede encontrar desde una guía de viajes de los sesenta, un libro de salmos o ediciones muy especiales de algunas grandes obras. Lo mismo ocurre con los discos, en cuyas estanterías se mezclan grandes clásicos con rarezas cuyo valor reside, a veces, más en su escasez que en su calidad musical.
Unos precios muy reducidos -hay libros desde 1 euro y discos desde 3- y un ambiente que invita al deleite del espacio, que cuenta con una pequeña barra en la que disfrutar de un café o un botellín, forman también parte del encanto de esta conservera de libros que aspira a dar una segunda oportunidad a unos libros y discos que con el tiempo pasan de ser creaciones artísticas a ser también objetos con valor histórico en los que descubrir notas manuscritas o recuerdos de sus antiguos propietarios.
Acaba de echar a andar pero el local está cerrando ya una agenda de eventos que incluye exposiciones, conciertos en acústico y sesiones de microteatro que completen su propuesta cultural.
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