El futuro gastronómico de Sevilla

La cuarta edición del Premio Promesas de la alta cocina de Le Cordon Bleu cuenta con tres sevillanos entre los 50 seleccionados para pasar a la semifinal del próximo 1 de marzo

1. Diego Alba Cumbrea, representante del IES El Fontanal de Lebrija. 2. Jonathan Ferrer Gómez, alumno del IES Maese Rodrigo Carmona de Sevilla con el plato que presentará a concurso. 3. Su compañero de instituto, Ángel Jurado Boza, con la receta con la que busca sorprender a los miembros del jurado.
1. Diego Alba Cumbrea, representante del IES El Fontanal de Lebrija. 2. Jonathan Ferrer Gómez, alumno del IES Maese Rodrigo Carmona de Sevilla con el plato que presentará a concurso. 3. Su compañero de instituto, Ángel Jurado Boza, con la receta con la que busca sorprender a los miembros del jurado.
Pilar Larrondo

16 de enero 2016 - 01:00

El universo de la restauración cada vez está más democratizado. Si antes accedían a él unos pocos privilegiados, ahora, gracias a las escuelas de formación, muchos son los jóvenes que pueden cumplir el sueño de convertirse en cocineros profesionales. Es el caso de tres sevillanos que aspiran el IV Premio Promesas de la alta cocina de Le Cordon Bleu. Se trata de Jonathan Ferrer Gómez, Ángel Jurado Boza (ambos del IES Maese Rodrigo Carmona de Sevilla) y Diego Alba Cumbrera (del IES El Fontanal de Lebrija).

Los tres jóvenes, inmersos en un grado de Cocina y Gastronomía, se encuentran entre los 50 estudiantes seleccionados para pasar a la siguiente fase de este galardón, en la que competirán con candidatos de unas 15 provincias españolas. Ferrer, Jurado y Rodrigo deben enviar al jurado del concurso antes del 31 de enero un vídeo en el que desarrollen una receta que gire en torno al mismo ingrediente pero que tenga un sello particular. En esta ocasión la protagonista del plato debe ser la lubina y lo que la acompañe queda a elección de cada uno.

Jonathan Ferrer lo tiene claro. Él sorprenderá al jurado con una morcilla de lubina y mejillones con pimientos, manzana y carpaccio de champiñones. Él, un joven que asegura "haber empezado en el mundo de la cocina sin saber siquiera freír un huevo frito", desea que algún día lo reconozcan al probar un plato suyo. Tiene claro que para ello debe esforzarse mucho y trabajar con ahínco en la que ahora es su verdadera pasión.

Compañero de instituto de Ferrer, Ángel Jurado Boza también ha dado con el plato con el que concursar. Jurado se ha decantado por un turbante de lubina sobre espaguetis de la huerta con mejillones a la marinera. Este joven tiene la vocación desde muy pequeño, de cuando veía a su tío en la cocina y prefería quedarse a ayudarlo antes que ir a jugar con sus amigos. Con ganas de acabar el módulo y seguir aprendido en diferentes cocinas, asegura que "siempre será compañero de Jonathan Ferrer, aunque si pasan a la siguiente fase comience a sentirlo como un rival".

A diferencia de ellos dos, Diego Alba Cumbrera aún no tiene claro con qué sorprenderá al jurado, pero sí que tiene que conseguir darle un giro a la materia prima para que todos vean su amor por la cocina, algo que le viene desde niño.

Los tres jóvenes, a pesar de ser rivales, comparten un mismo sentimiento. Ellos todavía no se creen haber llegado tan lejos, por lo que el simple hecho de estar entre los 50 seleccionados es un premio para ellos. El 1 de marzo (fecha en la que se anuncian a los diez clasificados) sabrán si todavía pueden sentirse incluso más privilegiados que ahora.

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