Un maestro de pintura china a lo mediterráneo

Mariano Soto imparte un taller de esta disciplina aún desconocida y toma como modelo la naturaleza de la tierra

1. Una de las creaciones de Mariano Soto. La representación de la naturaleza es el 'leitmotiv' de la pintura china. Esta obra recoge flores con tinta negra y otros colores. 2. La pintura de animales es otra de sus especialidades. En la imagen, pavo real. 3. En el taller, aún abierto a nuevas inscripciones, se trabaja con los materiales originales de la técnica (difíciles de encontrar): pinceles de bambú, tinta china, piedra para moler la tinta y papel de arroz. 4. Mariano Soto trabajando en una de sus creaciones.
1. Una de las creaciones de Mariano Soto. La representación de la naturaleza es el 'leitmotiv' de la pintura china. Esta obra recoge flores con tinta negra y otros colores. 2. La pintura de animales es otra de sus especialidades. En la imagen, pavo real. 3. En el taller, aún abierto a nuevas inscripciones, se trabaja con los materiales originales de la técnica (difíciles de encontrar): pinceles de bambú, tinta china, piedra para moler la tinta y papel de arroz. 4. Mariano Soto trabajando en una de sus creaciones.
Ana Fernández

24 de febrero 2013 - 01:00

Como el yoga, las artes marciales o la meditación, la pintura china requiere de concentración, paciencia y trabajo. Quien se introduce en este arte espiritual bien sabe como algo en apariencia simple necesita de un profundo conocimiento y práctica para alcanzar la perfección. Como todo lo oriental, se extá expandiendo, aunque aún son pocos los maestros que la dominanan. Mariano Soto es uno de los que apuestan por introducir esta manifestación artística en la cultura occidental, y ya lleva más de 12 años intentándolo. Ahora, imparte un taller para los que quieran acercarse al arte de pintar con pinceles de bambú y tinta sobre papel de arroz.

Instruido por un maestro chino, Mariano Soto se ha instalado en Sevilla hace apenas dos meses, tras un largo periodo de residencia en Mallorca, donde incluso llegó a montar su propia galería de arte. El pintor cuenta cómo pasó de una pintura abstracta de grandes dimensiones a la disciplinada y delicada pintura china y sumi-e (aguada japonesa). "El sumi-e es la pintura creada con tinta negra y la pintura china incluye más técnicas; con la fusión de las dos es como yo trabajo", explica Mariano Soto, que añade: "Yo aplico tintes en color, pero lo que verdaderamente me diferencia es que trabajo las técnicas asiáticas pintando nuestras cosas, nuestras plantas o animales; es lo que denomino como pintura china mediterránea".

Desde buganvillas, geranios, naranjos o lirios, las creaciones de Soto recogen la naturaleza, la luz y los paisajes de la tierra. "Sevilla me atrae precisamente por eso, por la cantidad de flores que se ven por la calle, en cualquier balcón".

Licenciado en Bellas Artes en Barcelona y profesor de Secundaria, desde que descubrió esta técnica reconoce que su visión de las cosas y, especialmente, de la naturaleza ha cambiado. "Una vez leí que para pintar un bambú tienes que dejarlo crecer dentro de ti. Y esa es la filosofía de esta disciplina, el captar la esencia de los objetos, animales o plantas".

En este estilo no importa tanto el realismo como el captar la imagen, lo que se ha percibido de la observación y meditación de la figura que se quiere reflejar. Es decir, no es necesario tener delante al objeto para pintarlo; basta con tenerlo interiorizado. "Una misma flor puede ser retratada por dos personas de forma diferente. Estará mejor, simplemente, la que más transmita su esencia. Una tarea, por otra parte, no tan sencilla de alcanzar a la perfección".

El mayor inconveniente de la pintura china y sumi-e puede convertirse también en su mayor atractivo: no permite el retoque o corrección. Este arte milenario, al igual que la propia caligrafía china -de donde se derivó a la pintura y a partir de ahí se extiendió a Asia-, se realiza con tinta diluida en agua sobre papel de arroz, un papel extremadamente fino y delicado. Materiales que no se abren a la rectificación, "porque se emborrona o se nota demasiado el cambio". "La práctica o la experiencia es lo único que te permite no fallar o tener decisión a la hora de plasmar tu idea".

El perfil de los alumnos que asisten a las clases que imparte Soto en el local de C42 Retro Design (C/ Correduría, 42) es amplio, desde personas interesadas en el mundo oriental hasta artistas que quieren aprender esta técnica desconocida por la mayoría. El maestro quiere que llegue a todos: "Funciona muy bien en niños y personas mayores por su sencillez y por la capacidad de atención y concentración que despierta".

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