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Qué significan la mano de Fátima y las conchas del Patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla

Restauración de las puertas del Patio de las Doncellas en el Alcázar

Restauración de las puertas del Patio de las Doncellas en el Alcázar / José Angel García (SEVILLA)

El Alcázar de Sevilla se erige como uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad que, junto a la Catedral, la Giralda y el Archivo de Indias, conforman uno de los centros neurálgicos de la Sevilla actual. 

Este palacio fui construido entre 1356 y 1366 gracias a la mano de obra de alarifes (albañiles) mudéjares procedentes de Toledo, Granada y Sevilla. Tiene una extensión de 17.000 metros cuadrados de edificaciones y cuenta con unos jardines que se reparten a lo largo de siete hectáreas por lo que se trata de uno de los conjuntos monumentales más grandes de la hispalense. 

El Alcázar de Sevilla cuenta con varias estancias entre las que destacan puertas, patios, varias salas, salones y casas, una capilla y los jardines. De entre todas ellas hay una que cobra especial importancia debido a su magnitud, a su disposición y a la enorme belleza que guarda. Se trata del Patio de las Doncellas y, al igual que otros monumentos y espacios de Sevilla, esconde algunos secretos y simbologías que no todo el mundo conoce. 

Patio de las Doncellas

Cuenta la leyenda que el emblemático patio recibe este nombre porque, cada año los gobernantes musulmanes de Sevilla pedían a los reyes cristianos que les entregaran a 100 doncellas virgenes a modo de tributo que quedaban ubicadas en este espacio como lugar de tránsito para entrar en el resto del palacio. Sin embargo los datos históricos sostienen que este patio funcionaba como salón de entretenimiento y disfrute para las damas de la corte.  

Este patio fue el centro del espacio público del Palacio del Rey Don Pedro I. La obra original del siglo XIV corresponde a la galería baja. Tiene forma cuadrangular y mide 21 metros de largo por 15 de ancho. Está circundado por cuatro galerías y rodeado por otra galería mayor de arcos separados por columnas de mármol.

En realidad las columnas originales eran de ladrillo pero más tarde se verían sustituidas por unas de mármol en una reforma general, al igual que también se restauró la yesería que hay a lo largo de todo el patio. La parte central del Patio de las Doncellas estuvo cubierto con una solería de mármol, con una fuente renacentista en la parte central durante casi 500 años. Después de las excavaciones que tuvieron lugar en 2005 se muestra tal y como se creó en el siglo XIV.

La planta alta es una ampliación posterior que hacen los Reyes Católicos. El Rey Carlos I de España, V de Alemania, también hizo una gran reforma del conjunto con motivo de su boda.

Mano de Fátima y conchas

La yesería que hay alrededor del Patio de las Doncellas está conformada de miles de adornos y detalles que no pasan desapercibidos a las miradas de quienes lo visitan. Entre todos ellos hay dos que llaman especialmente la atención: las conchas y las manos de Fátima. Y lo cierto es que, aunque parezca fortuito, el hecho de que se hayan incluido tiene un porqué. 

Según recogen en la página web de los Reales Alcázares, la concha es símbolo de fertilidad y de vida, mientras que la mano de Fátima lo es de protección. Junto a ellas hay otras formas geométricas, cartelas con epigrafía árabe y decoración vegetal. Los escudos de los monarcas españoles rematan la decoración de esta galería.  

El Patio de las Doncellas no es el único que reúne este tipo de particularidades con gran simbología. Sucede lo mismo con otras estancias como el Patio de las Muñecas, cuya tradición dice que quien encuentre todas sus caras ocultas en los ornamentos de esta sala tendrá buena suerte. 

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