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El medievo en las espadas del presente

  • El combate medieval suma adeptos y se reivindica como deporte Una sevillana, entre las mejores

Son un grupo ecléctico, heterogéneo en todos los sentidos, pero con un objetivo claro y común: devolver al combate medieval el prestigio que tuvo en los siglos XIII y XIV. Procedentes de varios puntos del país y asociados en entidades locales y regionales conforman la Liga Española de Combate Nacional (LCM). En los países de Europa del Este, como Rusia y Polonia, se practica esta disciplina desde hace dos décadas e incluso existen luchadores profesionales. Desde hace apenas un lustro está extendiéndose por todo el globo y sus aficionados en España, donde comenzó a introducirse en 2012, comienzan a reivindicar que la competición adquiera el estatus de deporte federado. Como muestra del potencial que poco a poco alcanza el combate medieval a nivel nacional, en el último mundial de la IMCF (International Medieval Combat Federation), que se celebró en el Castillo de Belmonte en Cuenca, la joven sevillana Pilar Fernández, junto a otra compañera que consiguió medalla, fue una de las mejores de la selección española, pues finalizó la competición cuarta del mundo en la modalidad de duelo de mano.

La LCM agrupa a las asociaciones locales y regionales y organiza la competición y la participación del equipo nacional en los torneos de la Federación Internacional de Combate Medieval (IMCF), donde están inscritos una treintena de países. La liga actualmente celebra cuatro torneos a lo largo de la temporada, que empezó en septiembre, en el Castillo de Belmonte en Cuenca para decidir al mejor club español. Esta fortaleza fue el escenario del último mundial y el escaparate que dio visibilidad nacional a la disciplina. En enero comienzan los entrenamientos de la selección española para participar en mayo en el próximo mundial, que se celebrará en el Castillo de Malbork, en Polonia.

Cristian Bernal conoció este deporte en Rusia, donde hay incluso luchadores profesionales, y, junto a Enric Jiménez, fundó Magna Societas Caralanorum en Barcelona, el primer club y el germen de lo que hoy es el combate medieval en España. "Podría decirse que es el país que ha experimentado el crecimiento más explosivo", explica. El lebrijano Salvatore Rabito estuvo entre los miembros primigenios de esta liga y ahora la preside. Comenta que, desde la LCM, están fomentando la consolidación de los clubes regionales para agrupar a los adeptos y conseguir un número de aficionados amplio: "Hay muchos interesados, pero muy dispersos. Actualmente, hay seis clubes sólidos en el país".

Esta disciplina histórica está inspirada en los torneos de los siglos XIII y XIV donde se utilizaban armas de cortesía, sin puntas ni filos y reguladas en el peso. Se trata de un deporte duro y de contacto para el que hay que poseer cierto nivel físico para aguantar los golpes y la armadura. Los combates, que pueden ser duelos o melés entre equipos de 5 o de 16 miembros, se ganan por puntos, y éstos se obtienen con los golpes. "Las armas son para aturdir al rival y ayudar a derribar a los rivales, no para herir", ilustra el presidente de la LCM. Las equipaciones completas para competir, la armadura y las armas, deben ser análogas a las históricas. Éstas suelen rondar los 1.500 euros; sin embargo, Rabito no considera que sea éste un deporte que necesite más inversión que otros. "A los ciclistas, sólo las bicicletas ya le cuestan más", apunta, mientras anima a practicar tanto a hombres como a mujeres el combate medieval.

La joven sevillana Pilar Fernández se introdujo en esta disciplina con 18 años a través de un conocido de los grupos de recreación en los que participaba. Con 13 años empezó a practicar esgrima antiguo, deporte que dejó por el combate medieval, del que actualmente es la cuarta mejor luchadora en la modalidad de duelo de mano. Aunque el reglamento no determina cuál debe ser la preparación física del luchador en la liza, Fernández conoce la necesidad de "mantener cierta forma si quieres poder competir con una armadura de acero de 20 kilos encima" y se ejercita con pesas varios días a la semana. Consciente de que en los deportes de contacto hay menos féminas, utiliza su ejemplo para animar a quienes les atraiga.

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