Un oasis de juego en el Alto Guadalquivir

El parque acuático Aquasierra logra, un verano más, la principal congregación de bañistas en la provincia Las atracciones son su principal atractivo

para el disfrute de los niños y las familias y para combatir el calor propio del verano.
Francisco Gaitán

AGUA Y DIVERSIÓN vILLAFRANCA DE cÓRDOBA RECIBE A miles DE VISITANTES EN VERANO, 18 de agosto 2013 - 01:00

Una piscina, una parcela en la sierra o la playa son alternativas al calor que se buscan cada verano para refrescarse junto a los amigos y la familia. A poco más de 20 minutos de la capital cordobesa se encuentra el único parque acuático de esta provincia. Aquasierra es el oasis, el paraíso del agua de Córdoba durante el verano. La localidad de Villafranca de Córdoba, en la comarca del Alto Guadalquivir, recibe durante los meses del estío a miles de visitantes que olvidan sus rutinas y el pesar de los 40 grados.

Con una extensión de 45.000 metros cuadrados, el parque es uno de los más reconocidos de toda Andalucía por su variedad de atracciones y servicios. El principal atractivo de este refrescante recinto, a diferencia de las piscinas públicas, son las numerosas y diferentes atracciones del complejo. La más conocida es el Kamikaze, un tobogán en el que los bañistas viven la sensación de una caída libre. Otra atracción similar es el Agujero negro, un túnel con curvas en el que los bañistas se suben en flotadores para subir las pulsaciones.

Pero no todo es adrenalina y aumento de las emociones. También hay otros lugares que ofrecen diversión, pero de manera más relajada. Es el caso de las pistas blandas o los toboganes de caracol. Las pistas blandas, como su nombre indica, son tres pistas que tienen una caída muy leve y lenta. Los toboganes de caracol, por su parte, cuentan con una caída aún menos pronunciada, ya que las curvas son las protagonistas íntegras de este paseo.

Todo ello bajo la atenta mirada de los 50 socorristas, "la mayoría estudiantes que acuden para complementar su formación de socorrismo", según la gerente del parque, Juana Obrero.

Uno de ellos es Antonio Palomares, quien señala que "este mes de agosto es la época más fuerte; a partir de ahí la asistencia desciende poco a poco, pues muchos regresan de su periodo de vacaciones".

Desde su apertura, en 1987, son innumerables las personas que se han acercado a Villafranca para vivir una sensación refrescante de forma diferente. Para los más intrépidos y abiertos, hay también una zona nudista. Además, el parque acuático cuenta con una zona VIP, así como con prados de césped donde las familias acuden al recinto con sus comidas ya preparadas para pasar un día inolvidable. "Es la primera vez que venimos a Aquasierra y estoy teniendo buenas sensaciones, pues los niños no han salido en todo el día de la piscina infantil", señala Manuel Jesús Nájera mientras almuerza con su familia.

Un recinto que acoge multitud de espacios lúdicos y animados para un aforo aproximado de 850 personas, según dice Obrero. "Este aforo alcanza sus máximos topes los fines de semana, aunque en los trece años que llevo aquí nunca se ha completado". Para este año, el parque ha tematizado las caídas de las atracciones con esculturas que evocan la isla de Pascua. La Lengua de dragón es la atracción más reciente, instalada el año pasado con motivo del 25 aniversario.

Aquasierra también acoge bodas, pero sobre todo es un lugar para aquellos que buscan cercanía y el entretenimiento que no ofrecen una piscina o el aire acondicionado.

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