El origen de Los Palacios contado entre las hazañas de una gata de nombre Lola

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Más de 300 niños asisten a la presentación del nuevo libro de los autores locales Francisco Cid y Juan Manuel Begines

El público llenó la plaza Miguel Murube.
El público llenó la plaza Miguel Murube. / M. G.
Manuel Bernal

05 de mayo 2017 - 11:03

Los Palacios y Villafranca reivindica su historia y la leyenda de su castillo en La gata Lola, El cuento del castillo, un libro con intenciones didácticas que completa la trilogía de los "Cuentos de la raya”, en los que de una manera amena y singular Francisco José Cid y Juan Manuel Begines intentan inculcar valores y enseñar la historia de la localidad. Con este fin, en la tarde del 2 de mayo se reunieron más de 300 niños para participar de la presentación del libro y descubrir una placa en la actual plaza de Miguel Murube, que recuerde su antiguo nombre de plaza de la Atalayuela, en referencia a la fortificación referida.

Este cuento es una historia a la vieja usanza, que al leerla recuerda a las narraciones orales que han ido perdido protagonismo en los últimos tiempos. Y es también una fábula en la que los animales, desde la gata Lola a una tiñosa, toman protagonismo y conducen un relato que por su estructura dialogada bien pudiera estar concebido para ser representado.

Rememora El cuento del castillo una parte de la historia de Los Palacios y sus orígenes y un momento difícil de la propia de la ciudad de Sevilla, cuando a finales del siglo XIV los judíos huyeron abandonando sus posesiones en la judería, donde hasta entonces habían vivido en armonía con los cristianos y musulmanes colindantes, por miedo a consecuencias mayores. En esos momentos críticos Fernán González, alcaíde de los Reales Alcázares y Ataranzas de Sevilla, propicia que una de las familias judías dirija sus pasos hacia sus posesiones en la heredad conocida como Los Palacios de la Atalayuela, donde cuenta con un castillo y otras edificaciones que reciben el mismo nombre.

Pero hay pocas cosas más hermosas que las leyendas. Ese castillo que se menciona tradicionalmente en Los Palacios y Villafranca, como que cuando menos era “del tiempo de los moros”, ha sido siempre eso, una fascinante leyenda que ha corrido de boca en boca, y que pasó incluso por las páginas que escribiera para el libro Pueblo lejano Joaquín Romero Murube, el escritor local con más renombre. Cierto que hay algún grabado antiguo, de los que hacían los viajeros que patearon siglos atrás España, en el que parece vislumbrarse el perfil y las almenas de una fortaleza. Sin embargo al presente apenas ha llegado más que una casa señorial, que tuvo patio con aljibes incluso, pero que perdió parte de su compostura con la construcción de una urbanización privada hace ya años, restando solo alguna caballeriza, algunos hastiales y una torre que llaman de doña María, quizá en honor de María de Padilla, que pudo habitarlo alguna vez en amores con Pedro I de Castilla.

Esta colección de literatura infantil y juvenil vuelve a recuperar la idea del castillo para garantizar que esa historia, entre la realidad y la fantasía, permanezca en el imaginario de las actuales y próximas generaciones palaciegas.

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