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¿peligrosos o en peligro?

Los escualos son cada vez más vulnerables a la presión del hombre y, en contra de lo que se cree, no es habitual que ataquen a las personas Existen una treintena de modalidades en el litoral

Captura de un tiburón zorro.
R. Fernández · R. G.

29 de julio 2013 - 01:00

Si los bañistas pensasen que en sus playas hay tiburones, a más de uno le provocaría pánico, sobre todo al recordar al asesino protagonista de Spielberg. Pero lo cierto es que estos escualos poco tienen que ver con la ciencia ficción ya que su fama de 'máquinas de matar' no está justificada, teniendo en cuenta que se suelen alimentar de peces y, por ejemplo, los calamares o el plancton son algunos de los favoritos en su dieta. En España, hasta octubre de 2009, sólo se registraron cinco ataques al hombre y ninguno documentado en Andalucía, pues existe una probabilidad entre 300 millones de que esto ocurra a un bañista. Los incidentes sólo se producen porque se sientan acosados o porque confundan a su víctima con alguna presa, algo que ha ocurrido en alguna ocasión con los surfistas.

Se trata de unos apasionantes y desconocidos animales que viven en la tierra desde el Jurásico, con dos sentidos más que los humanos, que forman una familia de más de 400 especies en el mundo y que conviven en paz con el hombre, a pesar de su mala fama promovida por Hollywood.

Francisco José Pinto de la Rosa, del Museo Acuario Aula del Mar de Málaga, ha publicado la monografía Tiburones de la Costa Tropical, que ha escrito junto a Juan Jesús Bellido López y que supone el cuaderno ambiental número 20 editado por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Motril. Este acuarista lleva más de 20 años investigando sobre los tiburones y ha publicado dos libros sobre estos peces cartilaginosos, escrito varios artículos en revistas científicas y divulgativas y documentado con sus imágenes numerosos documentales para la BBC, CNN o National Geographic. Tal es su pasión que incluso ha viajado a Simon's Town (Sudáfrica), para bucear en una jaula con tiburones blancos en su hábitat natural.

En este estudio cita algunas de las especies más representativas -dentro de una gama amplia en cuanto a forma, color y tamaño- que pueblan las aguas del litoral granadino. De las 455 que existen en todo el mundo, en la Costa Tropical hay una treintena, entre ellas algunas muy conocidas como el cazón, la pintarroja o la tintorera.

España es el primer Estado de la Unión Europea en cuanto a capturas se refiere, con más de 350.000 tiburones al año, lo que equivale a la mitad que se efectúa en toda la Unión Europea. Es el quinto del mundo por detrás de Méjico, Indonesia, Taiwan e India. Sólo en la lonja de Motril, se pueden pescar casi 200 ejemplares de tiburones de distintas especies que, dicho sea de paso, tienen un precio bastante asequible y un gran valor nutritivo.

El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, Ignacio López, explica que cuando se pescan tiburones es de forma accidental, porque se mezclan con el emperador, la aguja o el pez espada que ellos están intentando capturar y se los encuentran en sus redes, a veces perdiendo el pescado, ya que se revuelven y machacan la captura por el movimiento y el peso.

En esta época del año, por ejemplo, se suelen ver porque "hay grandes pesqueras de bacaladillas", que son objetivo tanto de los marineros como de estos escualos. Sin embargo, López reconoce que "es muy raro", ya que "no se suelen acercar a la costa", y explica que "no son peligrosos", a pesar del aspecto que en ocasiones presentan. "Hace poco, un barco encontró uno y tuvieron que hacerlo tres trozos para echarlo a tierra", comenta el patrón de los pescadores motrileños, que dice haber visto alguno incluso de 6 metros, aunque aclara que fue en pesca de profundidad, a unos 600 metros, "en palangre de superficie, muy lejos de la costa".

Sin embargo, ha ocurrido en alguna ocasión que se han acercado por estar enfermos o desorientados, como recientemente en Benajarafe, en la vecina Málaga, donde se presentó una tintorera de 1,30 metros de longitud y provocó tal alarma que se cerró la playa durante toda la tarde de manera que se activaron los protocolos de seguridad.

El director del Centro Oceanográfico de Málaga, Jorge Barco, explicó que su hábitat natural es "alta mar" y que, por lo general, "no suelen acercarse a menos de 4 millas de la costa". También concretó que sólo una treintena de especies de tiburones pueden ser peligrosos y que, de ellas, en Andalucía apenas una docena de las 35 localizadas en la comunidad autónoma puede entrañar algún riesgo para el hombre.

Rafael Jiménez, presidente del Observatorio del Mar de Granada, añade que suelen ser especies de fondo (bentónicas) y que las que son avistadas son las llamadas pelágicas (que salen a la superficie), como la tintorera o el marrajo, que tienen una constatada presencia en el Mar de Alborán. También aclara que en los más de 20 años de experiencia que tiene en las aguas del litoral granadino, jamás ha visto ningún tiburón grande, aunque le consta que pueden alcanzar incluso los 8 metros.

El hecho de que el litoral andaluz sea uno de los puntos de España que cuenta con más escualos migratorios se debe a que es punto de confluencia de las aguas del océano Atlántico y el mar Mediterráneo, lo que convierten a esta zona en un lugar especialmente interesante para el estudio de estos animales que surgieron incluso antes que los dinosaurios y que han sobrevivido sin evolucionar durante más de 400 millones de años.

Aparte de los tradicionales tintoreras y marrajos, el Mar de Alborán ha sido testigo de la presencia de otros escualos mucho más temidos. Las redes de un barco arrastrero atraparon en 2004 un tiburón zorro, de unos dos metros de longitud y 325 kilogramos de peso, en Almuñécar. En el entorno, hay constancia de que en enero de 1999 varios bañistas aseguraron haber avistado un tiburón peregrino de unos seis metros alimentándose en superficie frente a una playa de Fuengirola. Unos años antes, fue capturado también un peregrino frente al puerto de Málaga de entre seis y ocho metros.

Uno de los casos más sonados fue el de un tiburón tigre, considerado el segundo pelágico más peligroso del mundo después del blanco, que fue capturado por un barco frente a la playa de los Toros en la localidad malagueña de Manilva. Supuso un hallazgo importante porque hasta ese momento se creía que no existía en el Mediterráneo. Desde entonces, el Museo del Aula del Mar atesora la enorme mandíbula de aquel animal.

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