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De puntillas por un palacio de ensueño

  • La Casa de Pilatos abre sus puertas a las visitas guiadas y nocturnas que realiza Engranajes Culturales

"Abran bien los ojos". Es la única premisa que Sergio Raya, responsable de Difusión y Proyectos de Engranajes Culturales, les exige a los curiosos que se disponen a conocer la Casa de Pilatos "como nunca antes se ha permitido", bajo la luz de la luna. La empresa cultural en colaboración con la Fundación Casa de Medinaceli organiza durante el verano visitas guiadas y nocturnas al palacio ducal.

Marco de Hohenlohe-Langenburg Medina, quien hereda el título de duque de Medinaceli y el privilegio de adoptar como domicilio este palacio, pasea por la planta baja con su perra antes de la incursión de los visitantes. Nieto de la desaparecida duquesa Victoria Eugenia Fernández de Córdoba e hijo de su difunta primogénita, Ana de Medina, en agosto, se convertirá en la cabeza visible de una de las casas nobiliarias con más títulos de Europa. El linaje de los Hohenlohe sustituye así al de los Fernández de Córdoba. que hizo lo propio con el de la Cerda hace cuatro siglos. De esta manera se sitúa al visitante en el principio de la historia de esta casa, que tiene sus orígenes en los descencientes de los nietos de Alfonso X El Sabio, los infantes de la Cerda.

Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, que llegaron a Sevilla a finales del siglo XV como adelantados mayores de Andalucía, comenzaron la construcción del palacio mudéjar en septiembre de 1483. El germen de la futura Casa de Pilatos toma el nombre de Palacio de San Andrés, santo cuyo retrato cuelga del altar de la Capilla de la Flagelación: la única estancia que la casa que se conserva intacta del edificio primigenio y a la que se accede durante este recorrido.

Copa Sirisca, la estatua que representa a la tabernera que Virgilio reflejó en un poema, da la bienvenida a los que acceden al patio principal, que sorprende por su grandiosidad y blancura. Es posible que, originariamente, sus dimensiones fuesen la mitad, como denotan un par de arquillos junto a la escultura del siglo II d.C de la Palas Pacífera, pues son menores al resto.

Como explica, Sergio Raya, que actúa como guía en la visita, Fadrique Enríquez de Ribera, hijo de Catalina de Ribera, heredó la casa y tras su peregrinación a Jerusalén y su paso por Italia, donde conoció las corrientes renacentistas, remodeló el palacio. Este noble transformó su hogar creando un ejemplo único que conjugó la tradición sevillana del momento, el mudéjar, con la italiana, el Quattrocento. Dos ejemplos son el Salón del Pretorio, donde las yeserías y azulejos se combinan con la armadura del techo, propia de los palacios italianos de la época, cuyos casetones están decorados con motivos mozárabes. Y la majestuosa escalera que da acceso a la planta alta -donde se prohíben las cámaras de fotos y los móviles-, que imita a las monumentales italianas, símbolo del poder de la familia.

Otros dos personajes son nombrados recurrentemente durante la visita por la labor que desempeñaron en el palacio. Per Afán de Ribera, uno de ellos, fue quien trasladó a la sede ducal la colección de arte romano, una de las más importantes de Europa. Muestra de ello es el mural que se conserva en el Jardín Chico, donde las piezas originales de la Antiguedad se disponen sin orden. Fue también este personaje, según comenta Raya, quien convirtió a la casa en lugar de reunión y tertulia de ilustres pensadores, artistas y políticos del siglo XVII y, además, quien edificó, anexo al anterior, un palacio renacentista, en cuyas estancias reside la familia Medinaceli. Por su parte, la duquesa de Denia fue la encargada de recuperar el palacio como lugar de residencia de la familia a mediados del siglo XIX, abandonado desde la centuria anterior. Fruto de sus reformas es el actual cenador de la casa que acoge veladas en la actualidad y que se construyó tras derribar las estancias privadas de Per Afán de Ribera.

Casi 9.000 metros cuadrados, testigos durante cinco siglos de numerosas fiestas y recepciones de reyes y personajes ilustres de la elite española e internacional, hogar de leyendas y plató improvisado de películas holywoodienses, que abren sus puertas en las noches de este verano.

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