La tradición se tiñe de vanguardia

Las nuevas ideas de negocios se afianzan en un Mercado de Feria que se acerca ya a los tres siglos de historia

La tradición se tiñe de vanguardia
La tradición se tiñe de vanguardia
Cristina Díaz

12 de enero 2014 - 01:00

Tradición y solera. Cerca de tres siglos de historia recaen sobre las tejas del Mercado de Feria, uno de los edificios de servicios más antiguos de Sevilla. A los pies de la histórica iglesia de Omnium Sanctorum, la familiaridad y el trato personalizado caracterizan a una plaza que data de 1719 -rehabilitada en 1984- y que cuenta hoy con unos 50 tenderos. La evolución del barrio ha sido notable, sobre todo a partir del cambio que ha experimentado en los últimos años la vecina Alameda de Hércules. El perfil de los nuevos inquilinos de la zona y la necesidad de supervivencia en época de crisis han propiciado la apertura de nuevos negocios alejados de los gremios tradicionales de un mercado de abastos. Esto ha permitido que hoy convivan puestos como la charcutería de Rafael Ramírez, que ha cumplido 75 años, con otros de pasta fresca, helados y pasteles artesanos, conservas de Barbate o sushi.

"La convivencia es buena pero hay que tener en cuenta que hay tenderos que llevan toda su vida trabajando aquí y tienen una mentalidad distinta a la nuestra. Esto hace que se den muchas ideas contrapuestas", explica Pilar Álvarez, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Feria y dueña del establecimiento Suave como un Bizcocho, que abrió junto a su hija Pilar Ayuso en marzo de 2013. "Se están haciendo muchas cosas, pero cuesta dar pasos porque eres muy criticada". Pero a Pilar Álvarez no le falta ilusión y trabaja duro con su equipo para convertir la plaza "en un punto de encuentro" y en un centro "gastronómico y artesanal de calidad".

"Éste es un barrio en evolución y cada vez más gente joven viene al mercado a comprar", señala Montse Delgado que, tras perder su empleo, y junto con su hermana Inés, abrió en agosto de 2012 la panadería y repostería artesanal Mamá Inés. En un pasillo repleto de frutas y verduras destaca un pequeño oasis de tartas, bizcochos, mermeladas y galletas. "El mercado es un sitio con mucho tránsito y el alquiler del puesto es más barato que en la calle. Además, el público es maravilloso. Aquí no vienen con prisas y el trato es muy personal y familiar. Sin embargo, estás limitado a los horarios", apunta Montse, vecina del barrio. "En mi calle todo son fruterías y nadie abre por la tarde. Si no hay puestos, el público no entra y no sale rentable abrir tú solo".

De la misma opinión es Yolanda Sánchez, que en abril de 2011 abrió un puesto de pasta fresca artesana. "El inconveniente de trabajar dentro de un mercado es el horario. Perteneces a un grupo, no puedes ir por libre y la mayoría de los puestos no abren por la tarde". Especializada en pasta fresca, rellena y gnocchi, Yolanda Sánchez también ofrece cursos de cocina personalizados de dos a cuatro personas. "Si quiero pagar las facturas tengo que hacer otras cosas además de vender paquetes de pasta a dos euros".

Enfrente de este puesto se encuentra Lujo Ibérico, regentado por María José Luján y Jorge Galo Martín. Vinos y aceites de Andalucía y Extremadura, principalmente, destacan en este puesto donde el verdadero rey es el jamón de la sierra de Huelva. Para Galo Martín la calidad del producto es su mayor preocupación: "Se debería cuidar más la imagen del mercado, que cada tendero cuide y adecente su puesto, y apostar por nuevos negocios, sí, pero de calidad. Hay que atraer a un público con poder adquisitivo", señala el empresario, que asegura que el 70% de sus clientes son extranjeros. "Hay que evitar la masificación y apostar por la especialización".

Los grandes almacenes y los supermercados, con sus precios competitivos, han dañado la economía de los mercados de abastos en general. "Es cierto que mis vinos son más caros que los de unos grandes almacenes, pero yo ofrezco también un producto personalizado y puedo llevarme diez minutos hablando con el cliente y asesorándolo", apunta Jorge Galo Martín rodeado de sus productos ibéricos. Por su parte, el carnicero Luis Miguel González Santoyo le secunda: "Yo no puedo bajar más los precios. El cliente debe entender que aquí se le ofrece una calidad y un servicio que los supermercados no tienen". Natural de Dos Hermanas, González, al frente de un puesto en Feria desde hace 13 años, asegura que "muchos clientes fijos se gastan ahora menos dinero porque tienen que ayudar a los hijos que están en paro".

Ambos empresarios achacan también a la falta de aparcamientos en la zona la disminución de público: "A la plaza sólo se puede venir andando. Hay tenderos que pueden ser multados en un día hasta cuatro veces, y lo único que hacen es descargar su mercancía", apunta Jorge Galo Martín. "La construcción de un aparcamiento público en la Alameda de Hércules era muy buena idea. A las voces críticas les digo que los árboles y un aparcamiento son compatibles".

En los últimos seis meses, tres negocios dispares han abierto sus puertas dentro de este mercado de abastos: La Almadraba, Sushi Eñe y Guaku Guaku. Sin embargo, aún quedan muchos puestos vacíos, algunos de ellos con deudas, lo que retrasa su traspaso. La nave dedicada al pescado es donde menos movimiento se aprecia. Aquí decidió hace dos meses poner su negocio de comida japonesa Antonio Núñez. Desde nigiris tradicionales hasta sushi de langostino y mousse de cangrejo y pepino, caviar de trucha o salmón marinado y queso. "Hay que intentar modernizar este sitio y atraer así a un público más variado", insiste este cocinero de 32 años. "Sorprende ver a las abuelas que compran sushi para sus nietos, aunque ya conozco a un par de señoras que vienen con sus carros a comprar comida japonesa para ellas".

Auténtico atún de la almadraba de Barbate ofrece Pau Varo desde el pasado mes de julio. Licenciado en Historia del Arte, la falta de oportunidades laborales en su sector y la inquietud por difundir los productos de su tierra llevaron a este joven y a su socio a abrir un puesto en esta plaza: "Ofrecemos más de 40 variedades distintas de atún y conservas, además de vinos tintos y blancos sólo de la provincia de Cádiz. De Barbate se conoce la mojama de atún y poco más, sin embargo tiene una gran riqueza gastronómica".

La gran novedad llegó al mercado hace un mes con la apertura de Guaku Guaku, una tienda de animales regentada por Jorge Pérez y María del Mar Guerrero. "Vendemos animales por encargo. Aquí no podemos tener animales vivos, sólo peces", explica Pérez, cuidador titulado de animales de zoo. "Antes de abrir, me advirtieron de que una tienda de animales aquí podía ser muy criticado, por eso todo lo que vendo está bien cerrado y muy limpio", afirma al tiempo que enseña unas galletas para perros envasadas al vacío. Tradición y conformismo frente a un espíritu de cambio y nuevas ideas que deben aprender a convivir.

stats