We love flamenco 2018

Un desfile para romper estigmas

  • La multitudinaria pasarela de la Fundación Sandra Ibarra se celebra cada año en We Love Flamenco

El cáncer no es tristeza, ni negatividad. Tampoco es una larga enfermedad que no se supera, sino todo lo contrario. El desfile de la asociación benéfica de Sandra Ibarra en We Love Flamenco ha roto de lleno con esa concepción, convirtiendo la pasarela en un tributo a la vida. Historias de mujeres corrientes que durante este viernes fueron las absolutas protagonistas del evento de moda flamenca que estos días se celebra en el Hotel Alfonso XIII. Con trajes coloristas y a ritmo de sevillanas han desfilado entre la emoción incontenida del momento, agasajadas por sus familiares y amigos, y con la satisfacción de saber que no están solas.

Un mensaje de vida que entronca con el proyecto que la propia Sandra Ibarra está llevando a cabo con la ayuda de todas ellas. "Tenemos un sitio online en el que las mujeres cuentan sus experiencias y queremos que se convierta en un gran diario de vida en el que todas las mujeres que han sobrevivido al cáncer cuenten su historia", declaró la modelo este viernes tras el desfile.

Verónica López pertenece a la fundación desde hace cuatro años, los mismos que lleva desfilando. "Este evento nos hace sentir como princesas y es un subidón de alegría para nosotras". Ella es otra superviviente más, ya que en la actualidad está completamente curada. "Estamos demostrando con este desfile que hay vida después del cáncer y que la moda puede ser solidaria", indica. Porque es curioso que es durante esta enfermedad cuando "más ganas de vivir tienes y hay que ser muy fuerte", cuenta.

Paqui Ramírez padece un cáncer de mama y acaba de finalizar el tratamiento. Es el segundo año que desfila para We Love Flamenco y asegura que repetiría porque es una experiencia fantástica para poder decir al mundo que hay cura. Además puede lucir estos trajes que le hacen sentirse mejor aún. "Esta enfermedad requiere de mucho optimismo y aquí lo hay", relata con una sonrisa que no pudo contener. En Paqui, además, confluye el hecho de que su madre también padece la misma enfermedad. "A ella la operaron tres meses antes que a mí y estamos las dos luchando juntas", cuenta. El cáncer cambia la vida, aunque a ella se la haya cambiado "a mejor" porque está viviendo "el día a día", aseguró. "Mi deseo es que la investigación siga adelante para que esto el día de mañana tenga la misma importancia que una simple gripe", sentencia.

Una de las mujeres luce pañuelo a juego con el vestido. Una de las mujeres luce pañuelo a juego con el vestido.

Una de las mujeres luce pañuelo a juego con el vestido. / Belén Vargas

Sonia Carrillo es el claro ejemplo de este homenaje a la vida. La misma que crece poco a poco en su vientre y que, además, también será niña. Esta modelo improvisada también sufrió cáncer, de mama. Uno de los efectos que se desconocen es la premenopausia que se presenta en algunas mujeres tras haber pasado por un tratamiento de quimioterapia y radio. En su caso el embarazo "ha sido un milagro porque después del tratamiento me congelé los ovocitos y estaba en lista de espera, pero al final ha venido solo", relata algo emocionada.

Un desfile que supone para todas ellas una inyección de alegría que les empuja a seguir. La mejor manera de empezar el año.

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