Garrido, ante el mismo problema
El técnico ya vislumbra los defectos de una plantilla que acabó con el proyecto de Mel La falta de gol y las dudas sobre Rubén aceleran la llegada de un punta
Apenas unos días le han bastado a Juan Carlos Garrido para comprender el panorama que se le presenta en su etapa en el Betis. Si en su primer día el técnico optó por lanzar un mensaje de optimismo sobre las cualidades de la plantilla -una posición hasta lógica en un recién llegado-, el parecer de Garrido y su cuerpo técnico ha ido cambiando con el paso de los entrenamientos y, sobre todo, con lo que sus jugadores expusieron en Lérida. Las carencias de la plantilla confeccionada en verano apenas resisten un análisis concienzudo, por más que el técnico expresase tras el encuentro su satisfacción con el resultado.
Y es que el Betis apenas ofreció síntomas de reacción en el estreno del nuevo entrenador. El pretendido equilibrio quedó en nada ante un rival de inferior categoría y que incluso perdió a un jugador nada más empezar el encuentro. Los defectos que le acabaron por costar el puesto al proyecto de Pepe Mel -falta de gol, baja intensidad en la presión, ritmo lento, exceso de pases al pie...- afloraron a las primeras de cambio.
No existieron apenas diferencias entre el Betis de Mel y el que propuso Garrido en su primer partido. Con un esquema de juego similar, el único retoque del nuevo entrenador apareció en la posición de Juanfran, que volvió a partir desde el extremo, como al principio de temporada, para dejar a Chica el lateral. Y es que éste había dejado de contar para Mel tanto por cuestiones deportivas -su escaso rendimiento provocó que el técnico probase con Juanfran en esa posición- como extradeportivas. Incluso la salida de Chica en el mercado invernal hubiera sido una de las peticiones de Mel, que había perdido la confianza en el catalán.
La otra novedad que se vislumbró en el estreno de Garrido llegó en la forma de defender las jugadas de estrategia del rival, aunque el resultado no fuera demasiado halagüeño. Y es que el técnico ordenó un paso adelante de la defensa, que no fue correctamente interpretado por el meta Andersen y que acabaría costando el gol, por más que llegase en fuera de juego.
La presencia de Verdú, la principal apuesta de la dirección deportiva el pasado verano, condicionó el once de Garrido, al igual que ocurriese durante muchas jornadas con el de Mel. Y el rendimiento del refuerzo estrella continuó siendo tan a cuentagotas como en anteriores encuentros, lo que representa un problema tanto para la circulación de balón como para generar ocasiones de gol.
Precisamente, en este punto es donde Mel acabó por perder el rumbo, ante la incesante búsqueda de soluciones para mejorar el rendimiento ofensivo de su equipo, incapaz de superar la ausencia de su mejor goleador, Rubén Castro. Garrido, que en su presentación aseguró que no había solicitado fichajes, ya conoce que la dirección deportiva trabaja para la llegada de al menos un delantero para cuando se abra el mercado invernal.
Las dudas sobre el estado físico del canario, que continúa sin estar a tope tras llevarse parado casi desde el mes de julio, incluso han acelerado las gestiones de la secretaría técnica, que quiere enmendar así el error cometido en verano ante la negativa de los dirigentes a invertir más dinero en fichajes, ese problema que padeció Mel y que ahora sufre Garrido.
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