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Casi mil vecinos rechazan la mezquita en San Jerónimo
Casi mil vecinos rechazan la mezquita en San Jerónimo
Los residentes en el barrio se consideran maltratados por las administraciones, a las que acusan de querer imponerles lo que el resto de la ciudad no desea
Fernando Pérez Ávila | Actualizado 13.11.2009 - 07:59
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"Depuradora, tanatorio, Vacie, cementerio y, ahora, mezquita". Un cartel con este lema refleja la indignación de unos vecinos que consideran que todo lo que nadie quiere en Sevilla acaba en San Jerónimo. La intención de la Comunidad Islámica de construir en un solar de este barrio la mezquita que ya fue rechazada en Los Bermejales ha terminado de soliviantar a una parte de los vecinos del barrio que creen que están siendo maltratados por las administraciones. El "No a la mezquita" fue un cántico unánime que ayer recorrió las principales calles del barrio en una manifestación que arrancó con 500 personas y terminó con más de 800. Una cifra interesante si se tiene en cuenta que la población de San Jerónimo ronda los 11.000 habitantes.
"Particularmente estoy aquí porque no me gustan los fundamentalismos y creo que este barrio puede convertirse en un gueto de aquí a cuatro años si se construye una mezquita. No me gustaría ver por la calle a mujeres con burkas o marginadas, entre otras cosas", explica uno de los asistentes, Federico Padial. Casi todos los manifestantes coinciden en que San Jerónimo es un barrio tolerante y prueba de ello es que un porcentaje importante de la población está formada por inmigrantes africanos.
Omar y Modou son dos jóvenes de origen senegalés que se han criado en San Jerónimo y ayer veían pasar la manifestación por delante de sus casas. Los dos son musulmanes y dicen no entender el rechazo del barrio a una mezquita cuando jamás han sufrido el racismo. Por eso la mayoría de los manifestantes aseguran que no les mueve un impulso racista ni xenófobo, que simplemente quieren que el barrio cuente con algunas instalaciones que consideran prioritarias. "Un centro cívico, por ejemplo", dicen.
Al término de la marcha, una serie de vecinos se dirigieron a los asistentes. Quien más aplausos conquistó fue Emilio, presidente de la peña bética. "A un vecino no le dejan hacer una segunda planta en su casa pero a la Comunidad Islámica sí se le permite una gran mezquita. La ribera del río da pena desde la Barqueta hasta aquí. Al otro lado hay chiringuitos, bancos y un paseo, al nuestro nada". Uno de los más activos de la marcha fue Ángel Bordas, abogado de la asociación Bermejales 2000 y de San Jerónimo-Alamillo, que ya ganó un pleito a la Comunidad Islámica y ahora se ve inmerso en otra batalla. "La mezquita me persigue", bromeaba al término de la manifestación. Lo decía en una plaza que, ironías del destino, se llama de la Media Luna y tras haber recorrido la calle Marruecos.
"Particularmente estoy aquí porque no me gustan los fundamentalismos y creo que este barrio puede convertirse en un gueto de aquí a cuatro años si se construye una mezquita. No me gustaría ver por la calle a mujeres con burkas o marginadas, entre otras cosas", explica uno de los asistentes, Federico Padial. Casi todos los manifestantes coinciden en que San Jerónimo es un barrio tolerante y prueba de ello es que un porcentaje importante de la población está formada por inmigrantes africanos.
Omar y Modou son dos jóvenes de origen senegalés que se han criado en San Jerónimo y ayer veían pasar la manifestación por delante de sus casas. Los dos son musulmanes y dicen no entender el rechazo del barrio a una mezquita cuando jamás han sufrido el racismo. Por eso la mayoría de los manifestantes aseguran que no les mueve un impulso racista ni xenófobo, que simplemente quieren que el barrio cuente con algunas instalaciones que consideran prioritarias. "Un centro cívico, por ejemplo", dicen.
Al término de la marcha, una serie de vecinos se dirigieron a los asistentes. Quien más aplausos conquistó fue Emilio, presidente de la peña bética. "A un vecino no le dejan hacer una segunda planta en su casa pero a la Comunidad Islámica sí se le permite una gran mezquita. La ribera del río da pena desde la Barqueta hasta aquí. Al otro lado hay chiringuitos, bancos y un paseo, al nuestro nada". Uno de los más activos de la marcha fue Ángel Bordas, abogado de la asociación Bermejales 2000 y de San Jerónimo-Alamillo, que ya ganó un pleito a la Comunidad Islámica y ahora se ve inmerso en otra batalla. "La mezquita me persigue", bromeaba al término de la manifestación. Lo decía en una plaza que, ironías del destino, se llama de la Media Luna y tras haber recorrido la calle Marruecos.
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