medio ambiente | tecnología para reducir la polución en el ambiente

Luz contra la contaminación

  • Varios edificios del centro y el pavimento de San Vicente cuentan ya con materiales fotocatalíticos, que absorben las partículas nocivas y las transforman en inocuas con el sol

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La contaminación atmosférica provoca unas 370.000 muertes prematuras al año en la Unión Europea y en torno a 16.000 en España, según datos de la Comisión Europea. El tráfico es, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, una de las mayores fuentes de contaminación del aire, seguido de las centrales térmicas y de las plantas industriales.

El Ayuntamiento de Sevilla asegura que 2007 y 2008 fueron las últimas ocasiones en las que en la capital se superaron los límites de contaminación que marca la legislación europea, tanto en partículas (PM2,5, que proceden sobre todo de los vehículos diésel, y PM10 que son las más dañinas para la salud humana al respirarse) como en dióxido de nitrógeno (NO2). Desde entonces, según el Consistorio, se han puesto en marcha una serie de medidas para reducir esta contaminación, sobre todo en el campo de la movilidad, como la construcción de 138 kilómetros de carril bici para fomentar el transporte sostenible. Sin embargo, no es inusual ver en invierno tras semanas de sequía una boina gris sobre la ciudad.

Explicación de la fotocatálisis Explicación de la fotocatálisis

Explicación de la fotocatálisis / Infografía

En la práctica, las opciones para reducir la contaminación atmosférica se circunscriben básicamente a restricciones del tráfico rodado. Pero existen desarrollos tecnológicos que abren otras vías que pueden ayudar a aportar soluciones a este dilema, como el principio de fotocatálisis, capaz de reducir sustancias contaminantes del aire como los óxidos de nitrógeno, según explica David Almazán, presidente de la Asociación Ibérica de Fotocatálisis (AIF). Esta entidad sin ánimo de lucro nació hace cinco años con el fin de difundir esta nueva tecnología. Está formada por universidades, organismos públicos de investigación, estudios de arquitectura y empresarios del sector, entre otros.

La fotocatálisis es una reacción química que se consigue a través de un catalizador, el dióxido de titanio. Las superficies, como las fachadas de los edificios o pavimentos, tratadas con sustancias fotocatalíticas, en presencia de radiación ultravioleta descomponen los óxidos de nitrógeno, reduciéndolos a nitritos y nitratos mineralizados, que se eliminan con agua. "Las partículas nocivas que están en el ambiente se depositan en la superficie de los pavimentos o de los edificios. Si la fachada de estos edificios tiene una pintura fotocatalítica, por ejemplo, la luz solar activará el dióxido de titanio que posee este tipo de pintura, que transformará las partículas nocivas en inocuas", explica Diego García, delegado técnico en la zona sur de la empresa Keim, especializada en pintura fotocatalítica. "Las partículas inocuas permanecen en la superficie del edificio hasta que la lluvia las arrastre".

David Almazán, presidente de la Asociación Ibérica de Fotocatálisis, califica este proceso como "la fotosíntesis de las superficies urbanas" y subraya que, además de reducir la contaminación, esta técnica permite el autolimpiado de los edificios. "Con los materiales fotocatalíticos, ese color negro que sale en los edificios como consecuencia de la polución no aparece, por lo que, además de descontaminar, se ahorran costes en el mantenimiento de los edificios". Los revestimientos fotocatalíticos se pueden aplicar en el asfalto, pavimentos, aceras, cerámicas, fachadas o cubiertas de edificios, además de en espacios cerrados.

Hace dos años, de manera particular y privada, se comenzó a utilizar en Sevilla los materiales fotocatalíticos en la construcción. Málaga fue, en 2012, la primera ciudad española con un edificio con pintura fotocatalítica, según señala Diego García. En Sevilla, la primera construcción en la que se aplicó esta técnica fue el edificio Santa Lucía, en la Avenida de la Construcción, en 2014.

En la capital andaluza existen varios ejemplos en el centro de la ciudad con esta tecnología. Uno de ellos es el House Noa, en la calle Alfonso XII. Un edificio de viviendas en la calle Lumbreras y otro en la calle San Gregorio, esquina Antonio Rodríguez Buzón, también cuentan con esta tecnología. Son actuaciones privadas. A nivel público, el único ejemplo es el nuevo pavimento de la calle San Vicente, una obra impulsada por el Ayuntamiento de Sevilla.

Desde AIF aseguran que una superficie de 300 metros cuadrados con materiales fotocatalíticos puede eliminar los efectos contaminantes de un coche en un año. El precio de estos materiales es un 20% superior a su homólogo no fotocatalítico. "El coste una pintura fotocatalítica es entre 3 ó 3,5 euros más cara por metro cuadrado que la pintura convencional. Es cierto que su precio es más elevado que la pintura derivada del plástico, pero sus calidades son superiores", informa Diego García.

Estos materiales requieren de un mantenimiento, en especial el que se aplica al pavimento. "Si no llueve, las partículas depositadas sobre la superficie pueden crear una costra que bloquea el dióxido de titanio e impide que penetren los rayos del sol y se produzca la reacción química necesaria para que las partículas nocivas se transformen en inocuas. De ahí que sea necesario baldear las calles de manera regular", apunta el presidente de AIF, David Almazán

La fotocatálisis existe desde los años 70 y está muy desarrollada en otros países, como en Japón, donde "la gran mayoría de los edificios tienen revestimientos fotocatalíticos" y hay una universidad encargada exclusivamente de estudiar este proceso, según David Almazán. A partir del año 2000, Italia cogió el testigo del país asiático y se desarrollaron nuevas aplicaciones. "Pero, en España, hasta 2010 no empezaron a hacerse algunas cositas", comenta Almazán.

En los últimos años, España ha conseguido destacar en este campo, pero más a nivel de investigación que en la aplicación de la técnica. "Todo el mundo mira ahora a España. En estos momentos se están desarrollando dos proyectos de investigación con un presupuesto superior a los dos millones de euros", destaca el experto.

Hay ayuntamientos como el de Madrid que ya han aplicado la fotocatálisis en sitios claves, como la fachada de los edificios de la Plaza Mayor o en el pavimento de Gran Vía".

Almazán recuerda que España, por sus condiciones de luz y su alto nivel de actividad industrial y tráfico urbano, podría ser uno de los países que más se beneficiara de la aplicación masiva de revestimientos fotocatalíticos. Sin embargo, "aunque se han realizado notables acciones puntuales, falta aún una movilización general de las administraciones, las empresas y los ciudadanos a favor del uso de las tecnologías fotocatalíticas, así como una normativa adecuada que regule y normalice su uso".

"En Andalucía hay proyectos, pero a pequeña escala", reconoce Almazán. "Es cierto que en el sur la contaminación es menor que en otros puntos del país, pero el polo químico de Huelva, el foco industrial de Granada o el intenso tráfico rodado de Sevilla son factores a tener en cuenta".

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