La séptima víctima es Martín Parra, un referente de la pediatría sevillana

  • Hijo de guardia civil, fue médico de Hytasa y de la Benemérita y pediatra en Los Remedios

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Dedicó su vida profesional a los niños y ha muerto por el incendio en una residencia de ancianos. Manuel Martín Parra, un referente de la pediatría en Sevilla y en España, falleció ayer en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen del Rocío. Es la séptima víctima mortal de la tragedia de la Residencia Aurora.

Hijo de un guardia civil, Manuel Martín Parra fue médico de Hytasa y de la Benemérita, aunque fue en la pediatría donde logró su consagración. "Su trabajo ha contribuido a prestigiar la pediatría en la comunidad andaluza", dijo ayer José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, que trasladó su pesar a los familiares del médico.

Su amigo Enrique Arjona lo recuerda como uno de los tres integrantes del equipo de discípulos que acudían a la casa en la calle Vírgenes de su maestro, el doctor Manuel Laffón, padre de la pintora Carmen Laffón. Los tres eran José Enrique Torres, ya fallecido, Manuel Martín Parra y el propio Enrique Arjona, que lo recuerda "muy simpático, más organizador que científico".

Fue el impulsor y creador de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria. Durante ocho años presidió la Asociación Sociedad Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura. "Lo recuerdo alto, de facciones nobles y con una bonhomía contagiosa", decía ayer Jaime Rodríguez Sacristán, psiquiatra, presidente de la Academia Sevillana de Medicina y padre de un pediatra.

"La última vez que nos vimos fue precisamente", recuerda Enrique Arjona, "en la presentación de un libro de Rodríguez Sacristán. Siempre se sentaba en primera fila". Era padre de cuatro hijos: Carlos, Olga, Macarena y Marta. Los cuatro de su primera esposa, María Luisa Göbler, de ascendencia alemana. "Se casaba y divorciaba con mucha facilidad", dice el doctor Arjona. Contrajo matrimonio después con una directiva bancaria y con la doctora Marisol Álvarez. "Fue conocido por su vida y Manolo va a ser conocido también por su muerte".

Rodríguez Sacristán lo recuerda como "el pediatra de Los Remedios". Tuvo consulta en la calle Montecarmelo, donde conducía uno de los primeros Seiscientos, y después en República Argentina. Le gustaban los perros. "Siempre venía a mi casita, donde tengo un par de higueras, a coger los primeros higos", dice Arjona.

Cuatro personas permanecen ingresadas tras el incendio. En el Hospital Macarena un hombre continúa estable, mientras que otros tres ancianos siguen en el Virgen del Rocío. Dos de ellos evolucionan favorablemente y otro ha pasado a planta.

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