José Pérez Bernal. Médico

"Los cofrades están salvando muchas vidas"

El doctor José Pérez Bernal, en la calle que lleva su nombre. El doctor José Pérez Bernal, en la calle que lleva su nombre.

El doctor José Pérez Bernal, en la calle que lleva su nombre.

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-La Asociación Andaluza de Trasplantados de Corazón Esperanza y Vida le entrega hoy un premio. El pasado sábado cinco asociaciones le rindieron un homenaje. Tiene la medalla de la ciudad y una calle lleva su nombre. ¿Cómo recibe estos reconocimientos?

-Me sorprenden. El tema de las donaciones de órganos provocaba rechazo en la sociedad sevillana y me cerraron muchas puertas. Durante muchos años tuve una lucha en soledad. El hecho de que ahora distingan al mensajero significa que la donación de órganos se ha asimilado como un valor social capaz de salvar vidas. Ha costado mucho esfuerzo, pero hay que seguir sembrando la semilla de la solidaridad. Hay muchos enfermos esperando. Recibir un premio que lleva dos palabras como Esperanza y Vida es algo muy emocionante. Para mí la palabra Esperanza es la mas bonita del diccionario y luchar por la Vida es el objetivo de todo sanitario. Me lo concede la Asociación de Trasplantados de Corazón, personas que han vuelto a nacer gracias a la solidaridad anónima por la que tanto hemos luchado. Una calle con mi nombre al lado del hospital donde he trabajado 43 años es muy grande. Es un honor que se merecen muchísimos compañeros que dejaron sus coronarias para lograr la sanidad que hoy tenemos. Se movilizaron las personas trasplantadas para recoger miles de firmas y el Ayuntamiento lo aprobó por unanimidad. Soy un privilegiado.

-¿Cómo comenzó su vinculación con los trasplantes?

-Mi especialidad es Cuidados Intensivos. He vivido el nacimiento y desarrollo de los trasplantes en la Medicina. Me vinculé a ellos porque todos los trasplantados pasan por la UCI al salir del quirófano hasta superar los días mas críticos. He visto morir a muchos enfermos que se habrían salvado si hubiese llegado la donación. Por eso decidí fomentar las donaciones de órganos en la sociedad, para que nadie muera en una lista de espera en Sevilla.

-Algo muy especial.

-El trasplante infantil. Mis mayores emociones profesionales han sido con los trasplantes a niños en el Hospital Infantil. El trabajo en equipo, la movilización perfectamente sincronizada de cientos de personas para salvar vidas.

-¿Cuál ha sido su meta?

-Cuidar a las personas trasplantadas y fomentar las donaciones de órganos para que muchos enfermos terminales pudieran disfrutar de una segunda oportunidad. Hice todo lo posible para lucir el alto nivel de la Medicina sevillana en cuestión de trasplantes. Dirigí 11 libros de Actualizaciones en Trasplantes, en los que médicos y enfermeros sevillanos exponían nuestros logros y avances científicos junto a los mejores especialistas mundiales. Los difundíamos por todo el país en los Congresos de Trasplantes. En esos libros nunca faltaron historias de donantes y trasplantados, llenas de humanidad y solidaridad. Un cambio de directivos y políticos terminó de un plumazo con esa iniciativa.

-¿Qué le ha hecho más feliz?

-Ver con vida y con gran calidad de vida a muchos enfermos terminales que ahora disfrutan de una "prórroga en la vida" regalada por la solidaridad anónima. En estos días voy a dos bodas de hijos de trasplantados. ¡Quién nos iba a decir que verían crecer a sus hijos, conocer a sus nietos! Máxima felicidad cuando nacen niños de madres o padres trasplantados. Ya son en Sevilla casi 50 niños. Tengo fotos de casi todos. Todas mis conferencias terminan con esas fotos. Soy padrino de algunos, tito Pepe de muchos.

-¿Y los donantes?

-Los considero héroes. Es emocionante el contacto con las familias de los donantes fallecidos. ¡Qué categoría hay que tener para transformar un duelo en vida y esperanza para personas enfermas que nunca conocerán! Los donantes vivos son excepcionales. Entrar sano en un quirófano para salvar a quien amas, dándole parte de tu cuerpo, tiene un mérito increíble. Ninguno le da importancia a lo que hicieron, dar un riñón o parte del hígado para salvar una vida. En muchas conferencias me acompañan estos héroes. El público se emociona con ellos.

-Logros que le llenan de orgullo.

-Sevilla era muy reacia a la donación de órganos por falta de información y por un problema cultural muy influenciado por falsas creencias religiosas. La ayuda del Cardenal Amigo en los años 90 fue clave, así como la del Consejo de Cofradías. La Iglesia, las hermandades y todas las grandes religiones se han adaptado a los avances científicos y ya interpretan que la Donación de Órganos es un acto sublime de amor al prójimo. Eso ha logrado que en Sevilla, donde los sentimientos religiosos son tan profundos, aumenten espectacularmente las donaciones y, con ello, los trasplantes. La Hermandad de la Macarena fue la primera. Poco a poco se fueron abriendo puertas y en la última Semana Santa 37 hermandades de Sevilla capital y de 40 pueblos llevaron cirios dedicados a los donantes de órganos junto a sus titulares, sembrando una semilla de solidaridad y de vida en nuestros corazones. No es una casualidad que en los premios que se conceden por el Día del Donante 2017 haya tres hermandades y esté representada la música cofrade con Manuel Marvizón, compositor de una marcha de palio dedicada a los donantes: Esperanza de Vida. El mundo cofrade está salvando muchas vidas.

-¿Cómo seguirá en esta labor tras la jubilación?

-Sólo me han jubilado en el Hospital, obligatoriamente al cumplir 67. Sigo con todas mis actividades habituales para fomentar las donaciones en todos los colectivos que me invitan. Ahora estoy yendo a colegios e institutos en horarios de mañana, que antes no podía por mi trabajo en la UCI. Ya he superado las 1.500 conferencias.

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